
El cine soviético ha dejado un rico legado, y muchas películas se han convertido en verdaderos símbolos. No solo reflejaron el espíritu de la época, sino que también influyeron en la cultura, moldeando a generaciones enteras de espectadores. Estas 10 legendarias cintas no solo han obtenido el amor de la población rusa, sino también el reconocimiento internacional, incluidos numerosos prestigiosos premios.
‘La derrota de las tropas alemanas cerca de Moscú’ (‘Moscú contraataca’), 1942
En noviembre de 1941, el líder de la URSS, Iósif Stalin, encomendó una importante tarea a los trabajadores del cine: hacer «una buena película» sobre la derrota de los alemanes en las batallas cerca de Moscú. Así, 15 camarógrafos fueron enviados al frente. La versión final del documental incluía imágenes de los preparativos para la defensa de la capital, el trabajo de las tropas de defensa antiaérea, combates en las afueras de la ciudad e imágenes de pueblos destruidos por los invasores de Hitler. Se estrenó en Moscú en 1942 y recibió el Premio Stalin de primer grado en literatura y arte.
En EE.UU., la cinta fue ligeramente adaptada para el público norteamericano, que la vio bajo el título ‘Moscú contraataca’ (‘Moscow Strikes Back’). En 1942, recibió un premio especial de la Junta Nacional de Críticos de Cine de EE.UU. y, al año siguiente, se convirtió en la primera película soviética en lograr el Oscar al mejor largometraje documental.
‘Cuando pasan las cigüeñas’ (‘Las grullas vuelan’), 1957
Junto con las obras de Serguéi Eisenstein y Andréi Tarkovski, ‘Cuando pasan las cigüeñas’, de Mijaíl Kalatózov, es un símbolo del cine soviético. Es la historia de una chica soviética, Veronika, cuyo prometido, Borís, muere en el frente de la Gran Guerra Patria, y ella se ve obligada a casarse con un hombre al que no ama. La cinta se convirtió en la primera película sobre la tragedia del siglo XX que no narraba los acontecimientos bélicos y el heroísmo del Ejército Rojo, sino las experiencias de la gente corriente que se quedó en el frente interno.
Sin embargo, tras su estreno en 1957, la cinta no fue inmediatamente apreciada en la URSS, a pesar de su rotundo éxito entre el público occidental. Así, en 1958, la película fue seleccionada en el Festival de Cine de Cannes, donde logró el máximo galardón, la Palma de Oro (hasta ahora es la única Palma de Oro en la historia del cine soviético y ruso). Mientras, a Tatiana Samóilova, que interpretó el papel principal de Veronika, le ofrecieron trabajo en Europa y EE.UU., pero permaneció fiel a la Unión Soviética.
‘La balada del soldado’, 1959
La película, de Grigori Chujrái, es la historia de un joven soldado, Aliosha Skvortsov, que durante la Gran Guerra Patria realiza una hazaña: acaba con dos tanques alemanes. El mando quiere postularlo para una condecoración, pero el hombre pide permiso para ver a su madre. El camino a casa resulta largo y difícil. «Podría haber sido un ciudadano maravilloso, podría haber construido o decorado la tierra con jardines, pero fue y seguirá siendo para siempre en nuestra memoria un soldado. Un soldado ruso», dice la voz al final de la película.
La cinta se estrenó en 1959 y no fue bien recibida por el público soviético, en gran parte porque se lanzó con una distribución muy limitada. Esto no le impidió ganar en 1960 un prestigioso premio en Cannes por sus excepcionales méritos artísticos y su maestría en la dirección. La película se convirtió en la más galardonada de la historia del cine soviético, cosechando más de 100 premios en los principales festivales de cine.
‘La infancia de Iván’, 1962
Este drama bélico es el primer largometraje de Andréi Tarkovski, que le dio fama internacional: se basa en el relato ‘Iván’, de Vladímir Bogomólov. Es la historia de un niño que, guiado por el deseo de vengar la muerte de su familia y de otras víctimas de los invasores alemanes nazis, se convierte en explorador entre las líneas enemigas. El director hizo la película sin heroísmos, su objetivo fue demostrar que las principales batallas siempre tienen lugar en el interior de una persona.
La película fue muy bien recibida y obtuvo más de 15 galardones, entre ellos son el León de Oro del Festival de Venecia, en 1962; así como el premio Golden Gate del Festival Internacional de Cine de San Francisco (EE.UU.) en la categoría del mejor director de largometraje (Tarkovski) y el premio principal del Festival Internacional de Cine de Acapulco (México), en 1963.
‘Solaris’, 1972
La película, de Andréi Tarkovski, basada en la novela homónima del escritor de ciencia ficción, Stanislaw Lem, cuenta cómo en un futuro lejano los terrícolas dedican muchos años, esfuerzos y recursos al planeta Solaris, cubierto, posiblemente, por un océano ‘inteligente’. Explorándolo, los protagonistas descubren que sus pensamientos y recuerdos han adquirido de repente la capacidad de materializarse. Según el propio director, le interesó el tema del espacio como otra plataforma para poner a prueba la moralidad. Criticó el cientificismo moderno, que deshumaniza al hombre, convirtiéndolo en un biorrobot.
La cinta alcanzó fama internacional y obtuvo numerosos galardones, como el gran premio especial del jurado y el premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica del Festival Internacional de Cine de Cannes, en 1972; premio del XXVIII Festival Internacional de Cine de Kárlovy Vary (Checoslovaquia); así como el de la mejor interpretación femenina (Natalia Bondarchuk) en el IX Festival Internacional de Cine de Panamá en 1973.
‘Solo los ‘viejos’ van a la batalla’, 1973
La obra, dirigida por Leonid Býkov, narra la vida cotidiana de un escuadrón ‘musical’ de pilotos de caza durante la Gran Guerra Patria. Los acontecimientos se desarrollan en la primavera y el verano de 1943, cuando comenzó la liberación de Ucrania de los invasores alemanes, y los pilotos soviéticos libraron encarnizados, y a menudo desiguales, combates con los pilotos nazis. La trama se basa en hechos reales de la vida de los militares y el prototipo del comandante del escuadrón, Alekséi Titarenko, apodado ‘Maestro’, era el héroe de la Unión Soviética, el legendario piloto Vitali Popkov.
La película, la dirección y la interpretación también fueron premiadas en festivales de cine nacionales e internacionales. Entre ellos el premio especial del XIX Festival Internacional de Cine de Kárlovy Vary y premio del Comité Central de la Unión de la Amistad Checoslovaco-Soviética, así como el premio principal del Festival Internacional de Cine de Sopot (Polonia) en 1974.
‘Dersu Uzalá’, 1975
La cinta soviética-japonesa, dirigida por Akira Kurosawa, está basada en la obra del escritor, célebre viajero y explorador del Lejano Oriente, Vladímir Arséniev. Cuenta la historia de la amistad entre el científico y el guía Dersu Uzalá, que tiene extraordinarias cualidades personales, su viaje por la ‘taiga’, lleno de peligrosas aventuras. «Dos temas: ‘el hombre y la naturaleza’ y ‘el hombre y el hombre’, recorren toda la película», detalló el propio director.
Fue un gran éxito de distribución internacional, incluida la taquilla, y ganó el Oscar en la categoría de la Mejor película de habla no inglesa, en 1976; el gran premio del Festival de Cine de Moscú; el premio especial de la Asociación Nacional de Guionistas de España a la mejor película extranjera proyectada en el país en 1977; el premio internacional de cine David di Donatello a la mejor película extranjera exhibida en Italia; entre otros galardones.
‘Moscú no cree en las lágrimas’, 1979
La película, dirigida por Vladímir Menshov, abarca el periodo entre los años 1950 y 1970. Es la historia de tres amigas: Katerina Tijomírova, Liudmila Svirídova y Antonina Buyánova. Las chicas han llegado a Moscú desde provincias, y cada una de ellas espera triunfar en la capital soviética.
La cinta ocupa el segundo lugar en el número de espectadores en la historia del cine soviético. En 1981, se le concedió el Premio Estatal de Literatura, Arte y Arquitectura de la URSS a los miembros del equipo de la película. Además, fue un éxito en el extranjero: en 1980, fue incluida en el programa de competición del 30º Festival de Cine de Berlín y, en 1981, ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Incluso, según Menshov, antes de reunirse en 1985 con Mijaíl Gorbachov, el presidente de EE.UU., Ronald Reagan, la vio varias veces para comprender «la misteriosa alma rusa».
‘Ven y mira’ (‘Masacre: ven y mira’), 1985
En el centro de la trama de la trágica película, de Elem Klímov, está un símbolo de las atrocidades nazis: la masacre de Jatín, en Bielorrusia, en 1943. Un niño bielorruso, que es testigo de los horrores de la acción punitiva de los invasores, se transforma en el transcurso de 2 días de un alegre adolescente a un anciano canoso. La obra se puso en producción en 1977, pero se cerró debido a la rotunda negativa del director a eliminar escenas pesadas y crueles, pero clave. Durante muchos años continuó la lucha por su película, y solo en 1984 se comenzó a rodar de nuevo.
En 1985, Klímov ganó el premio de oro en el Festival Internacional de Cine de Moscú, así como el de la Federación Internacional de Críticos de Cine. La cinta fue seleccionada para competir en la categoría de mejor película de habla no inglesa en los Premios Oscar, pero finalmente no fue nominada. En el 2017, obtuvo un galardón del Festival de Venecia como la mejor película clásica restaurada.
‘El brazo de diamantes’, 1968
Aunque las dos siguientes películas no han recibido premios internacionales, han ganado la fama nacional y el cariño del público y siguen atrayendo durante más de medio siglo a diferentes generaciones.
‘El brazo de diamantes’, excéntrica comedia de Leonid Gaidái, es un clásico del cine soviético. El protagonista de la película es el humilde Semión Semiónovich, interpretado por el icónico Yuri Nikulin, que por voluntad del destino tiene un enfrentamiento con un grupo de contrabandistas. La cinta sigue siendo durante más de 50 años una de las favoritas del público ruso: un gran número de trucos, chistes, la inimitable interpretación de los papeles por parte de los actores cómicos carga de positivismo a las personas de varias generaciones.
Se estrenó en 1969 y fue vista por más de 76 millones de personas, convirtiéndose en la tercera película más taquillera en la historia de toda la distribución cinematográfica soviética. Sin embargo, las primeras reseñas de los críticos no eran tan positivas: señalaron que la cinta imita a las occidentales y crea la imagen del hombre soviético como un fracasado y un «bobo». En 1970, Gaidái y Nikulin recibieron el Premio Estatal de la RSFS de Rusia hermanos Vasíliev por su participación en la creación de comedias cinematográficas, entre ellas ‘El brazo de diamantes’.
‘La ironía del destino, o goce de su baño’, 1976
La comedia lírica ‘La ironía del destino, o goce de su baño’, dirigida por Eldar Riazánov, es una de las películas soviéticas más populares y favoritas. La trama se basa en la historia de amor de dos desconocidos que se encontraron a raíz de una inesperada coincidencia. En vísperas de Nochevieja, el protagonista Andréi Miagkov, que encarna al médico moscovita Evgueni Lukashin, acude con sus amigos a la casa de baños y tras la fiesta le envían por error a Leningrado.
Incluso antes de su estreno, a finales de 1975, la película se proyectó como parte del programa del 6º Festival de Cine de Televisión de la Unión Soviética, celebrado en Tbilisi, y obtuvo el primer premio. En 1977, fue galardonada con el Premio Estatal de la URSS. Además, figura entre las 100 mejores películas de la historia del cine ruso, según el Gremio de críticos de cine rusos. Desde hace más de 40 años, los canales de televisión la emiten tradicionalmente en Nochevieja.
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