Los mercados internacionales arrancaron la semana con fuertes señales de pánico financiero. La bolsa de Tokio abrió con una caída superior al 6%, mientras suben con fuerza el petróleo y la volatilidad, en medio de la incertidumbre global provocada por la guerra en Medio Oriente.
El índice Nikkei 225 se desplomaba 6,59% en la apertura, reflejando el nerviosismo de los inversores ante el riesgo de una escalada del conflicto y su impacto sobre el suministro energético mundial. Por su parte, el índice KOSPI de Seúl retrocedía 8,1%.
El tono negativo también se replicó en China: el Shanghai Composite de la bolsa de Shanghái y el Hang Seng de Hong Kong iniciaron la jornada con retrocesos moderados, 0,99% y 2,45% respectivamente.
La situación genera especial preocupación en Japón, la cuarta economía del mundo, que además es el quinto mayor importador de crudo, con cerca del 95% de su abastecimiento proveniente de Medio Oriente.
Ante este panorama, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi informó que el país dispone de reservas estratégicas equivalentes a 254 días de consumo interno. Según reportó la agencia Kyodo News, el gobierno evalúa liberar parte de esas reservas para estabilizar el mercado.
La dependencia energética también alcanza a Corea del Sur, que se ubica como el cuarto mayor importador de petróleo del mundo, en un contexto global en el que China continúa siendo el principal comprador de crudo a nivel internacional.
Otros indicadores que despiertan alerta en los mercados
El clima negativo también se refleja en los futuros de Wall Street, que anticipan una jornada complicada para las bolsas estadounidenses. Los contratos del Dow Jones Industrial Average retrocedían 1,89%, mientras que el S&P 500 caía 1,86% y el tecnológico Nasdaq-100 bajaba 2,15%. En tanto, el índice Russell 2000, que sigue a empresas de menor capitalización, se hundía 3,51%.
La tensión también quedó reflejada en el VIX, conocido como el “índice del miedo”, que saltaba 12% hasta los 29,43 puntos, una señal de que el mercado espera fuertes oscilaciones en los activos financieros.
En paralelo, el sector energético registraba movimientos extremos. El crudo West Texas Intermediate se disparaba 25,17%, mientras que el Brent avanzaba 24,29%, en medio de temores por posibles interrupciones en la producción y transporte de petróleo.
Otros combustibles también mostraban fuertes alzas: la gasolina subía 11,5% y el gas natural avanzaba 6,2%, reflejando el impacto directo del conflicto sobre el mercado energético.
En contraste, algunos activos considerados refugio registraban caídas. El oro retrocedía 2,2%, mientras que la plata perdía 3,7%. En el mercado agrícola, en cambio, predominaban las subas: el trigo avanzaba 2%, el maíz subía 1,17% y la soja registraba una mejora de 1,16%, en un contexto de incertidumbre global que suele impulsar los precios de las materias primas.
La combinación de bolsas en caída, petróleo en fuerte alza y volatilidad creciente refleja el impacto inmediato que la guerra en Medio Oriente está teniendo sobre los mercados financieros, que temen un escenario de mayor inflación, interrupciones energéticas y desaceleración económica global.
