La bolsa de Corea del Sur encendió todas las alarmas este lunes. El índice Kospi llegó a desplomarse más de un 5% durante la sesión, lo que obligó a suspender temporalmente la negociación de futuros sobre el Kospi 200, tras una ola de ventas concentrada en el sector tecnológico.
El golpe fue especialmente duro para los gigantes vinculados a la inteligencia artificial. Samsung Electronics llegó a caer cerca de un 5,9%, mientras que SK Hynix se hundió más de un 8%, borrando en pocas horas buena parte del rally acumulado en los últimos meses al calor de la “trade de la IA”.
El movimiento resulta aún más significativo si se tiene en cuenta el contexto previo: el Kospi venía de marcar máximos históricos en torno a los 5.200 puntos, con una suba cercana al 20% en lo que va del año. La caída de este lunes —la mayor desde la pandemia— lo devolvió por debajo de los 5.000 puntos, eliminando semanas de ganancias y dejando en evidencia el elevado grado de apalancamiento y optimismo que dominaba al mercado.
La propia autoridad bursátil coreana activó el mecanismo de emergencia conocido como sidecar, una señal clásica de pánico de corto plazo. “Cuando un índice que viene de marcar récord tras récord corrige más de un 5% en una sola sesión, el mensaje es claro: los inversores estaban muy largos y demasiado confiados”, resumió un gestor asiático.
El shock no quedó limitado a Seúl. El Nikkei 225 de Tokio retrocedía cerca de un 1%, mientras que el Hang Seng se hundía casi un 3%. En Australia, el S&P/ASX 200 cedía alrededor de un 1%, y en China continental los índices de Shanghái y Shenzhen acumulaban bajas de entre el 1,4% y el 1,6%.
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Oro y plata: ventas forzadas y volatilidad extrema
El nerviosismo también se trasladó a los metales preciosos. El oro y la plata intentan recuperarse este lunes tras las fuertes liquidaciones registradas a fines de la semana pasada, en un movimiento amplificado por factores monetarios y técnicos.
El viernes, el oro al contado sufrió su mayor caída diaria desde 1983, con un desplome superior al 9%. En la apertura de este lunes llegó a perder otro 4,6%, hasta los u$s4.494 por onza, antes de rebotar cerca de un 0,9%, en torno a los u$s4.756.
La plata mostró un comportamiento todavía más extremo: tras hundirse un 27% en una sola sesión, su peor caída diaria de la historia, cayó otro 4% en el arranque del lunes, hasta los 75,37 dólares por onza, para luego rebotar alrededor de un 5%.
Según explicó Tim Waterer, analista jefe de KCM, la nominación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, aunque fue el detonante inicial, “no justifica por sí sola la magnitud del movimiento”, que se vio amplificado por liquidaciones forzadas y aumentos de márgenes.
El sábado, CME Group anunció un incremento de los márgenes exigidos para los futuros sobre metales, medida que entra en vigor tras el cierre del mercado de este lunes. En concreto, los márgenes de los futuros de oro COMEX suben del 6% al 8%, mientras que los de plata aumentan del 11% al 15%. Este tipo de decisiones suele forzar cierres de posiciones apalancadas y ventas en cascada, incluso en otros activos, para cubrir los requerimientos de capital.
El petróleo tampoco escapó al giro negativo del mercado. Los precios registran fuertes descensos tras la reunión de la OPEC+ y en un contexto de menor tensión geopolítica, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalara que Irán está “hablando seriamente” con Washington.
Estas declaraciones llevaron a los inversores a rebajar el riesgo de un shock de oferta, que había impulsado al crudo a máximos de seis meses ante el temor a una escalada militar en Medio Oriente. Este lunes, el Brent cae alrededor de un 4,6%, hasta los u$s66,11 por barril, mientras que el West Texas Intermediate pierde cerca de un 5%, hasta los u$s61,97.
