En línea con lo anticipado en su último Informe de Política Monetaria, la autoridad monetaria avanzó con cambios operativos orientados a dar mayor previsibilidad a la liquidez y moderar la volatilidad de las tasas en pesos de corto plazo.
El Banco Central dio este jueves un nuevo paso en el proceso de normalización monetaria y volvió a aflojar el “apretón” que había impulsado en el sistema financiero en la previa de las elecciones legislativas de 2025. Tal como había anticipado en su último Informe de Política Monetaria, la autoridad monetaria avanzó con una flexibilización parcial de los encajes bancarios, una señal que el mercado lee como clave para acotar la volatilidad de las tasas en pesos de corto plazo.
A través de la Comunicación “A” 8397, el BCRA introdujo dos cambios relevantes en el régimen de efectivo mínimo. Por un lado, habilitó una mayor flexibilidad operativa para las entidades financieras en la integración de encajes en pesos; por otro, ajustó el tratamiento regulatorio de ciertas líneas financieras tomadas del exterior, con el objetivo de desincentivar fondeo de muy corto plazo entre entidades vinculadas.
Más aire para los bancos
Desde febrero, los bancos podrán trasladar al mes siguiente una subintegración de hasta el 5% del efectivo mínimo en pesos. En la práctica, esto implica que si una entidad integra, por ejemplo, el 95% de la exigencia en un mes, podrá compensar ese faltante integrando hasta el 105% en el mes siguiente. La compensación, aclara la norma, debe realizarse en forma total y no puede extenderse más allá de ese período.
La medida apunta a darle mayor previsibilidad y flexibilidad a la gestión de liquidez de las entidades, sin desarmar el sesgo prudencial del esquema. En caso de no compensar la subintegración, los bancos deberán afrontar cargos, lo que mantiene el incentivo al cumplimiento pleno.
Cambios en las líneas del exterior
El segundo ajuste va en sentido contrario: introduce un encaje del 20% para las líneas financieras del exterior tomadas con bancos vinculados cuando el plazo original sea inferior a 180 días. En cambio, las financiaciones de mayor plazo quedan exentas de encaje, al igual que las líneas tomadas con bancos no vinculados, que continúan con exigencia cero.
Desde el BCRA explicaron a Ámbito que el objetivo es desalentar el ingreso de financiamiento muy corto entre entidades relacionadas, sin afectar el acceso a líneas de mayor plazo ni el financiamiento del comercio exterior, que quedó explícitamente excluido de este esquema.
