La influencia de las grandes fortunas en la política de Estados Unidos volvió a quedar en evidencia durante el último ciclo electoral. Un nuevo análisis sobre el financiamiento de campañas mostró que unas 100.000 personas comunes debieron aportar dinero para igualar la donación promedio realizada por un solo multimillonario en las elecciones federales de 2024.
Según datos citados por The New York Times, las contribuciones de multimillonarios y sus familiares representaron el 19% del total de donaciones reportadas en el sistema federal durante ese año, lo que confirma el creciente peso de los grandes patrimonios en el financiamiento político.
En total, cerca de 300 multimillonarios y sus familias directas destinaron unos u$s3.000 millones a las elecciones federales. Los fondos se canalizaron tanto a través de donaciones directas a candidatos como mediante comités de acción política (PAC), estructuras que permiten concentrar grandes recursos para respaldar campañas.
El estudio estimó que cada una de esas familias aportó en promedio alrededor de u$s10 millones, una cifra equivalente al aporte conjunto de unas 100.000 personas que realizan donaciones habituales dentro del sistema electoral estadounidense.
Influencia también en elecciones locales
El impacto del dinero de las grandes fortunas no se limitó a las elecciones federales. También se hizo sentir en campañas estatales y locales, donde los grandes donantes respaldaron candidaturas al Congreso, aspirantes a intendencias y distintas iniciativas sometidas a votación.
Uno de los casos más visibles ocurrió en Illinois, donde el multimillonario JB Pritzker se impuso en la carrera por la gobernación frente a rivales apoyados por otros grandes patrimonios. En esa elección de 2022, el 87% del financiamiento de las campañas para gobernador provino de multimillonarios.
El fenómeno también se repitió en Nebraska, donde la familia del multimillonario Joe Ricketts aportó el 21% de todas las donaciones políticas registradas en el estado durante 2024.
En California, por su parte, un grupo que promueve la expansión de escuelas chárter recibió el 90% de su financiamiento de multimillonarios, entre ellos Reed Hastings, cofundador de Netflix, y Jim Walton, heredero del imperio Walmart.
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Un fenómeno que crece desde 2010
El peso de los multimillonarios en la política estadounidense comenzó a ampliarse con fuerza a partir de 2010, cuando la Corte Suprema dictó el fallo Citizens United, que habilitó mayores libertades para el financiamiento de campañas.
En la elección presidencial de 2008, los multimillonarios representaban apenas el 0,3% del gasto político total. Para 2024, ese porcentaje escaló al 19%, lo que implica un aumento cercano al 6.000%, de acuerdo con los datos citados por el Times.
El fenómeno también se refleja en la composición del actual gobierno. El presidente Donald Trump designó a varios multimillonarios en cargos de alto nivel dentro de la administración federal.
Entre ellos figura Elon Musk, uno de sus principales aportantes, quien quedó al frente del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental. También nombró a Linda McMahon, empresaria vinculada a WWE, como secretaria de Educación; a Howard Lutnick como secretario de Comercio; y a Jared Isaacman como administrador de la NASA.
El respaldo de los grandes patrimonios tampoco se limitó a las campañas presidenciales. Según el análisis del Times, multimillonarios financiaron con millones de dólares a candidatos al Congreso, aspirantes a cargos locales y diversas iniciativas estatales.
El cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, por ejemplo, aportó más de US$ 2 millones a un súper PAC que respaldó al demócrata Mike Johnston en la elección para la intendencia de Denver.
A su vez, el multimillonario Robert Bigelow contribuyó al triunfo de Joe Lombardo en la gobernación de Nevada, mientras que candidatos a la Corte Suprema de Wisconsin recibieron aportes de figuras como Elon Musk, Diane Hendricks, la familia Uihlein, George Soros y el propio Pritzker.
Matt Brouillette, asesor político del multimillonario Jeff Yass, explicó al Times que muchos grandes donantes financian campañas estatales porque esos cargos suelen funcionar como un trampolín hacia posiciones de mayor alcance. “Estamos jugando a largo plazo”, afirmó.
Crece el rechazo social
El aumento de la influencia de los multimillonarios en la política también alimentó el debate público sobre el impacto del dinero privado en la democracia.
Según la encuesta anual Americans and Billionaires Survey, elaborada por Harris Poll y difundida en noviembre, el 53% de los estadounidenses considera que los multimillonarios representan un riesgo para la democracia del país.
El estudio también mostró que siete de cada diez ciudadanos creen que los ultra ricos deberían tener un rol menor en la política, mientras que más de un tercio de los consultados considera que la economía estadounidense favorece de manera desproporcionada a las grandes fortunas.
