En el segmento mayorista, el tipo de cambio sube a $1.403, lo que deja una brecha del 15,8% respecto del límite superior de la banda, que se ubica en $1.624,97.
En el mercado de futuros, por ahora, se mantiene pocas operaciones con los contratos más cercanos como los primeros que se activan. El valor que le asigna al tipo de cambio oficial en mayo se ubica en $1.450,5.
A nivel minorista, el dólar en el Banco Nación se mantiene a $1.420 para la venta. De esta forma, el dólar tarjeta o turista —que incorpora el recargo del 30% a cuenta del Impuesto a las Ganancias— se ubica en $1.846. Según el promedio de entidades financieras relevadas por el Banco Central, el tipo de cambio minorista opera a $1.421,51.
Entre las cotizaciones financieras, el dólar MEP baja a $1.419,84, mientras que el contado con liquidación (CCL) retrocede hasta $1.446,46. En el mercado informal, el dólar blue opera en $1.425 para la venta, según el relevamiento realizado en la city porteña.
En este contexto, el mercado cambiario local comienza a reflejar el impacto de un escenario internacional más complejo. La fortaleza global del dólar y el menor atractivo de las estrategias de carry trade empezaron a trasladarse a los precios de los activos, mientras los inversores siguen de cerca el dato de inflación y la dinámica de reservas del Banco Central.
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Petróleo caro y tensiones geopolíticas: un factor que refuerza al dólar
El encarecimiento de la energía por las tensiones en Medio Oriente está impulsando al dólar a nivel global y debilitando a otras monedas vinculadas al crecimiento, como el euro o varias divisas emergentes, según un análisis del banco suizo UBS.
La fuerte suba del precio del petróleo —que llegó a acercarse a u$s120 por barril en el mercado de futuros— podría fortalecer al dólar en el corto plazo y generar presión sobre diversas monedas internacionales.
De acuerdo con el informe, el encarecimiento del crudo y del gas, impulsado por la escalada geopolítica en torno a Irán, refuerza la demanda por el dólar como activo refugio.
El impacto ya comenzó a reflejarse en los mercados. El U.S. Dollar Index, que mide el desempeño de la moneda estadounidense frente a una canasta de divisas, subió 0,5% al inicio de la semana, luego de haber avanzado 1,4% en los días previos. “Las perspectivas a corto plazo para el dólar estadounidense son de fortaleza”, señalaron los analistas de UBS, quienes atribuyen ese comportamiento en parte al fuerte aumento de los precios energéticos.
El informe advierte que los mayores costos de la energía afectan especialmente a economías más dependientes del crecimiento global, lo que tiende a debilitar sus monedas frente al dólar. Entre las divisas más expuestas aparecen el euro y monedas de mercados emergentes como el real brasileño o el peso mexicano. En ese escenario, UBS considera posible que el par euro-dólar vuelva a moverse dentro del rango de 1,10 a 1,12 si el precio del petróleo continúa en alza.
Sin embargo, el banco suizo no prevé por ahora un retorno a la paridad entre el euro y el dólar, como ocurrió en 2022 durante el shock energético provocado por la pospandemia y la guerra en Ucrania.
