La mayor liquidez en pesos y la caída de tasas reactivaron la demanda de cobertura. Aunque el tipo de cambio sigue bajo en términos reales, el foco ahora está en cómo impactará el nuevo esquema monetario en el mes entrante.
El dólar vuelve a mostrar presión alcista en el cierre de marzo, en un contexto marcado por el reacomodamiento de carteras y una mayor demanda de cobertura ante la inminente flexibilización monetaria. La decisión del Banco Central (BCRA) de reducir en cinco puntos los encajes bancarios comenzó a tener impacto en las expectativas, al anticipar un escenario de mayor liquidez en pesos desde abril.
En ese marco, el tipo de cambio mayorista registró su mayor suba diaria desde el 3 de marzo, al avanzar $15,50 (+1,1%) y ubicarse en torno a los $1.398. A su vez, el dólar minorista acompañó la tendencia: cerró en $1.420 en el Banco Nación, mientras que el promedio de entidades financieras relevado por el BCRA se posicionó en $1.419,32. El dólar blue, por su parte, trepó a $1.425.
Pese a este rebote, el nivel del tipo de cambio continúa siendo bajo en términos reales. De hecho, en el primer trimestre del año el dólar mayorista acumula una caída nominal cercana al 4%, en contraste con una inflación que se mantiene elevada.
El movimiento de las últimas ruedas se explica, en gran medida, por el cambio en el sesgo de la política monetaria. La reducción de encajes implica una inyección de liquidez al sistema financiero que, junto con la caída de tasas de interés —hoy en torno al 21%-23% anual para plazos fijos—, tiende a reducir el atractivo de los instrumentos en pesos y a incentivar la dolarización de portafolios.
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En paralelo, el mercado de futuros también reflejó este cambio de expectativas. En Matba Rofex se observaron subas a lo largo de toda la curva, con contratos que proyectan un dólar en torno a $1.423 para fines de abril, lo que implicaría un incremento mensual del 1,8%.
Aun así, marzo había sorprendido por la estabilidad cambiaria. Incluso en un escenario internacional más adverso —marcado por la suba del dólar global y la escalada del conflicto en Medio Oriente—, el tipo de cambio local se mantuvo contenido, sostenido por la intervención del BCRA y la expectativa de mayor oferta de divisas del sector agroexportador.
Por qué la compra de dólares por parte del BCRA no cambió las expectativas
En términos de flujo, el Banco Central acumula compras por más de u$s4.000 millones en lo que va del año, lo que contribuyó a anclar expectativas de devaluación en el corto plazo. Sin embargo, algunos interrogantes comienzan a emerger hacia adelante, especialmente en relación con la sostenibilidad del esquema cambiario una vez finalizada la liquidación de la cosecha gruesa, prevista para mediados de mayo.
Al mismo tiempo, la demanda de dólares por parte del sector privado se mantiene firme. Según el último informe cambiario del BCRA, el público compró u$s2.368 millones en febrero, en paralelo a un crecimiento de los depósitos en moneda extranjera.
Hacia adelante, el mercado seguirá de cerca el destino de los pesos que se liberen con la baja de encajes. Si bien parte de esa liquidez podría trasladarse al dólar, el impacto final dependerá de la capacidad del sistema financiero para canalizar esos fondos hacia el crédito y de la evolución de la demanda de activos en moneda local.
