El rally de las acciones en Wall Street convive con una marcada debilidad del dólar, que cayó a mínimos desde 2022, mientras suben los rendimientos de los Treasuries y el oro vuelve a ganar tracción como refugio.
Mientras las acciones estadounidenses continúan de rally, el dólar tocó su nivel más bajo desde 2022. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron en la previa de una licitación de u$s70.000 millones en títulos a cinco años. Los metales, en tanto, volvieron a repuntar luego de que el oro y la plata borraran gran parte de sus avances en la rueda anterior, con el oro operando cerca de los u$s5.080 la onza.
«El precio del oro podría superar los u$s7.000 hacia fin de año”, afirmó Frederique Carrier, responsable de estrategia de inversión de RBC Wealth Management para las Islas Británicas y Asia. “Los principales motores que ya estaban presentes el año pasado —tensiones comerciales e inestabilidad geopolítica— siguen plenamente vigentes”.
La semana pasada, el retroceso del dólar estuvo vinculado a amenazas arancelarias de Estados Unidos relacionadas con Groenlandia, que llevaron a algunos inversores a reducir exposición. Esta vez, el movimiento estuvo impulsado por el fuerte salto del yen japonés, ante las expectativas de una eventual intervención coordinada de funcionarios de Japón y Estados Unidos para apuntalar la moneda nipona. El escenario abre la puerta a nuevas oscilaciones en los mercados financieros en los próximos días.
“La política impredecible de Estados Unidos es inequívocamente negativa para el dólar”, dijo Jesper Fjarstedt, analista senior de Danske Bank A/S. “Los acontecimientos de la última semana han llevado a los mercados a incorporar nuevamente una prima de riesgo político”.
El dólar se encuentra rezagado en el fondo del grupo de monedas del G10 este año, lo que apunta a un cambio en la forma en que los inversionistas perciben al tradicional activo refugio. Enfrenta presión por la preocupación ante el aumento de los déficits de Estados Unidos, riesgos de sanciones y fricciones comerciales, así como por una acelerada diversificación hacia el oro y otros activos de reserva.
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Al mismo tiempo, apetito por el riesgo
El apetito por el riesgo de los inversores se encuentra en su nivel más alto en cinco años, ya que la confianza en la economía supera la incertidumbre geopolítica, según estrategas de Goldman Sachs.
El indicador de apetito por el riesgo del banco alcanzó 1,09 la semana pasada, el nivel más alto desde 2021. La mayoría de los componentes del índice apuntan a una postura constructiva hacia el riesgo, reforzando la idea de una ampliación de las ganancias en el mercado accionario.
“A pesar de que las valuaciones están exigidas, especialmente en Estados Unidos, creo que los inversores llegan a la temporada de resultados con expectativas muy altas”, señaló Louise Dudley, portfolio manager de Federated Hermes. “Las compañías que no cumplan probablemente sean castigadas con fuerza, con movimientos de dos dígitos, incluso si el desvío no es tan grave”.
