
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) anunciará esta tarde el Índice de Pobreza, la medición que dará cuenta de los efectos de la política económica del gobierno de Javier Milei durante el segundo semestre del año pasado.
Las estimaciones oficiales esperan que el número sea inferior al 52,9 de la primera mitad de ese año, aunque la constante caída de los ingresos por la suba de los gastos cotidianos indiquen lo contrario.
El último dato de pobreza del año pasado fue 18,1 por encima del primer trimestre de 2023 y demuestra que por esos días casi 25 millones de personas eran pobres y 8,5 indigentes.
El indicador que se dará a conocer esta tarde mostrará la cantidad de personas que no tienen los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas.
Será un pantallazo de cierre del año pasado, es decir que no necesariamente reflejará los últimos tres meses de este año, período en el cual el descalabro económico sacudió aún más los ingresos y golpeó en el relativo control inflacionario que el Gobierno se empecina en destacar.
La pobreza se mide de dos formas: por ingresos, que indica la capacidad para adquirir bienes básicos; y la multidimensional, que toma en cuenta factores como educación, salud y vivienda, entre algunos otros.
La continua suba de los servicios públicos y la permanente escalada de los gastos en salud, medicamentos, alimentos y educación van a contramano de las ponderaciones del presidente Javier Milei, que asegura haber “sacado de la pobreza a 10 millones de argentinos” desde que asumió hace un año y medio.
Los últimos números de la Canasta Básica del Indec muestran que una familia promedio necesita 1.057.923 de pesos para no ser pobre (2,3 por ciento más que en el primer cuatrimestre), y al menos 468.108 para no ser indigente.
El último informe multidimensional elaborado por el Ministerio de Capital Humano en enero pasado mostró que el 61 por ciento de la población llegó a tener severos problemas para alcanzar la canasta básica.
Eso sumado a los problemas de acceso a vivienda, hábitat y servicios básicos, educación, empleo, protección social y salud que atraviesa una incontable cantidad de argentinos.
Los últimos gobiernos en que objetivamente bajaron los índices de pobreza fueron los de Néstor y Cristina Kirchner. Durante el primero, la cantidad de familias pobres disminuyó del 62 por ciento en 2003 a 37 por ciento en 2007.
En el segundo, la pobreza cayó del 37 al 28 por ciento y luego, durante el segundo mandato, subió al 30.