Pocos días atrás The Economist publicó el Índice Big Mac, ampliamente utilizado para comparar los precios en distintos países de un mismo producto de iguales características.
Creado en 1986 como una guía para comparar el poder adquisitivo de las divisas, el índice se convirtió en un práctico indicador de la competitividad y los desajustes cambiarios a nivel global.
Los resultados 2026 reiteran que el valor del Big Mac en Argentina se posiciona nuevamente entre los más caros del mundo, ocupando el segundo puesto por debajo de Suiza.
índice Big Mac
En modo contradictorio la versión “gourmet” del índice, que ajusta los resultados según el nivel de ingresos de cada país mediante los valores del PBI per cápita, también publicada por The Economist, indica que el peso argentino está 19,8% sobrevaluado y que el Big Mac sigue siendo caro.
Costos y márgenes de beneficio en Argentina y en EEUU
La disponibilidad de precios de un mismo producto, de igual composición, mismo nivel de calidad, en igualdad de condiciones de comercialización (sin combos) e inclusive con los mismos mecanismos publicitarios, brinda otra oportunidad: la de comparar costos y márgenes de precios en distintos países.
Ante todo es necesario recordar que la formación de precios es un proceso que involucra varios factores y actores en el mercado, incluyendo los costos de producción (materias primas, mano de obra, gastos generales e inversiones), el margen de beneficios; el nivel de oferta y demanda; el grado de competencia; el nivel de impuestos y regulaciones, entre otros.
Con las limitaciones el caso, a continuación se compararán los costos en Argentina (precio del Big Mac de US$ 7,37 por unidad) con el precio en EEUU (US$ 5,79 por unidad):
Costos EEUU Argentina
Como se puede apreciar en la tabla los costos en Argentina resultan muy inferiores a los vigentes en EE.UU., en especial en el precio de la carne, principal materia prima del Big Mac (40,5% más bajo), en los salarios (62,7% a 82,1% abajo), en el gas natural y la electricidad (24,1% y 39,7%, respectivamente) y en los alquileres de locales comerciales (entre 61,1 y 94,3% abajo); con excepciones en el precio del gasoil (22,3% arriba) y en la presión impositiva, en este último caso muy superior a la Argentina, aunque en una magnitud que no permite explicar la diferencia de los precios de venta entre ambos países.
La única explicación que parece plausible es que el margen de beneficio que se exige a un negocio en Argentina supere ampliamente al margen de beneficio que requiere el mismo negocio en EE.UU.
¿Cómo se establecen los precios en Argentina?
Existen varios motivos por los cuales los márgenes de beneficio alcancen valores inusitados, como parece indicar el caso del Big Mac:
- Existencia de monopolios u oligopolios en las producciones de la gran mayoría de los insumos difundidos que constituyen la etapa inicial de las diferentes cadenas productivas, así como un insuficiente grado de competencia en muchos sectores productivos.
- Falta de regulaciones que limiten el poder de los monopolios u oligopolios en la fijación de los precios de los commodities, en especial los insumos difundidos.
- Establecimiento de precios de la energía y de los servicios básicos por parte del Estado sin tomar en consideración su costo y los márgenes de beneficio razonables para sus prestatarios.
- Falta de transparencia sobre precios de los insumos difundidos en contraste con sistemas internacionales de información diaria que incluyen precios para 16 productos energéticos, 12 metales, 23 productos agrícolas, 27 productos industriales y 8 productos cárnicos, entre otros.
- Falta de control estatal sobre márgenes de beneficio exorbitantes, que en muchos casos dan origen a la fuga de capitales que aqueja a nuestra economía y restringe las inversiones necesarias.
- Falta de transparencia y desconfianza pública sobre la evolución inflacionaria, tal como se acaba de demostrar con la reciente decisión de no actualizar el ICV sobre una canasta de consumo actualizada.
Estas y otras razones que sería necesario analizar explicarían la hipótesis de que los precios en Argentina se fijan mediante su equivalencia con los precios internacionales y en respuesta a las expectativas de inflación futura, lo que explica en muchos casos precios superiores a los internacionales, así como la existencia de una inflación en dólares que se verifica en muchos casos.
El mantenimiento de esta situación también explicaría la única propuesta de la gran mayoría de las grandes empresas de bajar los salarios por vía del proyecto de “actualización laboral”, aún a costa de reducir aún más el paupérrimo nivel actual del consumo interno.
