Malestar y temor a un retroceso
Consultada por este medio, Karina Caudillo, la country manager de OKX, una de las exchanges más grandes del mundo, aseguró que «eliminar las recompensas de las tenencias de stablecoins no aborda un riesgo estructural», debido a que «restringe un mecanismo legítimo de creación de valor«.
Aseguró que «con una regulación adecuada, las recompensas de las stablecoins representan una evolución natural de los servicios financieros en un entorno digital». Por ese motivo, explicó que desde OKX esperan que «la Ley Clarity se base en el progreso ya logrado con la Ley Genius en lugar de revertirlo», por lo que «volver a litigar principios que ya cuentan con consenso regulatorio sería un retroceso«.
De manera similar, Fabiano Dias, international business developer de Bitwage, una de las plataformas de pagos en criptomonedas más importantes a nivel global, afirmó a Ámbito que la Ley Clarity «fue claramente un intento de proteger el mercado bancario«, ya que «los actores tradicionales del mercado saben que han perdido» frente a las exchanges.
«Como último recurso, intentan apelar a sus aliados en el gobierno para frenar la innovación«, disparó Dias, que sostuvo que el objetivo del proyecto de ley «es eliminar la característica clave de la adopción de la criptografía en las finanzas, que es la protección de la privacidad del usuario y la entidad», lo que «otorgaría más poder» a los reguladores y «limitaría enormemente las soluciones y la descentralización».
Algunas divergencias internas
El rechazo más importante provino de Coinbase, la segunda plataforma cripto a nivel mundial y con fuerte presencia en EEUU: «Preferimos no tener un proyecto de ley a tener uno malo. Ojalá todos podamos lograr un mejor borrador», dijo su CEO, Brian Armstrong, en su cuenta de X.
Ámbito se contactó con fuentes de Coinbase para ahondar en las declaraciones de su ejecutivo, pero evitaron pronunciarse sobre el tema. Una situación similar ocurrió con Binance, la mayor exchange a nivel mundial, que optó por no responder las consultas de este medio sobre cuál era su posición. En Bitget, otra plataforma cripto de peso a nivel internacional, prefirieron no profundizar más allá del comunicado que lleva la firma de su CMO, Ignacio Aguirre Franco.
Allí, se asegura que la Ley Clarity «marca un paso decisivo hacia la claridad regulatoria», algo que para los usuarios cotidianos «se traduce en un entorno de trading más seguro y predecible», mientras que para los exchanges «establece un marco definido dentro del cual operar, reduciendo la ambigüedad legal y habilitando la creación de productos conformes a la normativa a gran escala».
Además, la legislación «reduce la barrera de entrada para las instituciones financieras tradicionales, acelerando su participación al incorporar actores de las finanzas tradicionales, atraídos por un marco legitimado que mitiga riesgos y abre la puerta a productos innovadores». Sin embargo, hay una salvedad: de las tres exchanges, Bitget es la única que no opera oficialmente en EEUU.
De todas maneras, también hay apoyos dentro de EEUU. Por caso, la empresaria argentina y socia de la empresa norteamericana, Unicoin, Silvina Moschini, se mostró a favor de la Ley Clarity. En declaraciones a Fox News, se mostró «muy optimista» respecto a la normativa, la cual «era muy necesaria» e insistió en que su aprobación «no se puede retrasar más».
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El futuro del proyecto para regular las criptomonedas
«Es un panorama de mucha incertidumbre con polarizaciones, tanto en la industria como en el sector público, porque hoy en día EEUU no termina de definir qué es un commodity, qué es un security, qué es una moneda digital y cómo es exactamente el funcionamiento de la misma», explicó a este medio el experto en criptomonedas, Lucas Arias.
«Para una industria y un sector que hoy en día acumula tanto capital líquido, todas esas incertidumbres mueven placas tectónicas«, argumentó. Planteó además que ese debate se enmarca en un escenario mucho más grande. «Estamos debatiendo mundialmente en las finanzas cómo se sigue. Estados Unidos está en una encrucijada: Europa regula a fondo y China elige el control«.
Desde su perspectiva, el gobierno norteamericano «va a ir por el lado de darle oxígeno a aquellas empresas que fortalecen la innovación privada, para que estas empresas tengan espacio para generar productos, que estos productos se escalen y que se fortalezca la curva de adopción, que doña Rosa empiece a tener una wallet, y recién ahí empezar a debatir o poner en práctica algo que vaya más hacia la regulación estatal».
Y agregó: «De aprobarse la ley, sería un acontecimiento que definiría un período de fortalecimiento de la industria con control estatal«, aunque distanciado del «monitoreo» que ejerce China y las regulaciones europeas.
¿Qué podría pasar en el mercado cripto si se aprueba?
Se espera que el Comité de Agricultura del Senado vote sobre el proyecto de ley este jueves, mientras que aún no hay fecha para que la discuta el Comité Bancario, que tenía previsto debatirla y votarla a principios de este mes, pero luego la reunión se pospuso a último minuto.
Por ese motivo, la Casa Blanca se reunirá el lunes con ejecutivos de las industrias bancaria y de criptomonedas con el objetivo de destrabar el proyecto de ley, según adelantó Reuters.
«Ya en este punto se entiende que alguna ley va a salir, el tema es discutir los problemas de fondo y en el mejor de los casos, separar las temáticas, como se hizo a nivel local», planteó Escudero. Respecto al precio, afirmó que «las regulaciones siempre actuaron como ‘kickoff’ de movimientos tendenciales para el mercado cripto, en general, una buena regulación es positiva para el ecosistema».
Pero agregó que una mala regulación «también puede actuar de forma positiva, ya que refuerza el concepto de descentralización y de que Bitcoin justamente es incensurable y el uso de esta es libre para cualquier persona, más allá de una regulación o de una plataforma centralizada».
Por su parte, Caudillo fue más cautelosa, ya que sostuvo que «la reacción del mercado dependerá en gran medida del alcance final de la legislación» y llegado el caso de que la normativa «ofrezca claridad regulatoria y se mantenga alineado con las realidades del mercado, probablemente sería bienvenido, fortaleciendo la confianza y fomentando la participación institucional».
