Los últimos datos oficiales mostraron que entre enero y noviembre las importaciones de bienes alcanzaron unos u$s70.235 millones. Esto implicó un crecimiento interanual del 27% y el segundo mayor registro desde 2022, en términos de divisas.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB, sostuvo que «el nivel actual de importaciones no es preocupante aún en términos regionales ni históricos«. En esa línea, remarcó que el aumento responde a un combo de factores que incluye “la corrección de precios relativos, la unificación y liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de buena parte de las restricciones cuantitativas».
«En este nuevo esquema, la demanda importadora dejó atrás la etapa de compresión forzada por la escasez de divisas y comenzó a acelerarse, mostrando en 2025 un desacople transitorio entre el flujo importador y la producción local, propio de un proceso de recomposición tras años de distorsiones”, profundizó.
Las importaciones de bienes finales son las que más crecen en la era Milei
De todos modos, de cara a 2026 la especialista señaló el «desafío de alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y monitorear la composición de la canasta, de modo que el mayor comercio se traduzca en más productividad, competitividad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local«.
Esto último hace referencia fundamentalmente al peso que vienen ganando las importaciones de bienes finales sobre el total de productos que ingresan desde otros países. En concreto, mientras que las importaciones de bienes intermedios crecieron 6,2% interanual y las de piezas y accesorios para bienes de capital 17,4%, las compras de vehículos saltaron 109%, los bienes de consumo crecieron 58,3% y los bienes de capital 55,6%. «Este patrón marca una diferencia respecto de etapas previas del ciclo, donde la recuperación importadora estaba más concentrada en insumos productivos«, subrayó ABECEB.
En particular, los bienes de consumo ya concentran el 15% de las compras externas, el valor más alto desde comienzos de siglo y apenas 2 puntos porcentuales por debajo del promedio de los 90. En este contexto, la proporción de empresas que reemplazó producción propia con bienes importados pasó del 5,3% al 10,1% entre el primer trimestre de 2025 y el segundo de dicho año.
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Boom de importaciones «puerta a puerta» y de autos
ABECEB destacó en un informe que el mayor crecimiento se verificó en las importaciones Courier o «puerta a puerta», pese a que todavía explican un caudal acotado de divisas. «En este marco, más que un riesgo macro, su impacto es significativo a nivel micro y sectorial, especialmente en rubros intensivos en bienes finales livianos (indumentaria, calzado, pequeños electrónicos y artículos para el hogar), donde el Courier actúa como un vector directo de competencia externa, profundizando el sesgo hacia bienes finales dentro de la canasta importadora, en industrias de menor productividad», alertaron.
Otro de los sectores en donde la apertura comercial se está haciendo muy notoria es el automotriz, donde las importaciones se dispararon 120% en el acumulado de 2025, hasta noviembre. Dado que la producción doméstica no acompañó ese ritmo de mejora, se proyecta que la relación importaciones/PBI sectorial puede haber alcanzado un récord en el año que acaba de finalizar.
Este contexto refleja un proceso en el cual, por un lado, los consumidores se benefician de una mayor variedad de productos, en muchos casos a un mejor precio. Pero, por el contrario, pone en riesgo una gran cantidad de puestos de trabajo, que pueden erosionar el poder adquisitivo de esos mismos consumidores que en teoría salen beneficiados por esta política de apertura comercial.
