Mientras el fuego avanza sobre miles de hectáreas en la cordillera chubutense, la vicepresidenta propuso endurecer el Código Penal para castigar a los responsables y cuestionó la falta de articulación entre los distintos niveles del Estado frente a una emergencia que se repite cada verano.
La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a pronunciarse públicamente ante los graves incendios que afectan zonas de Chubut, donde miles de hectáreas ya fueron consumidas por el fuego. Desde su cuenta en redes sociales, la titular del Senado planteó que la repetida ocurrencia de estos siniestros exige una respuesta más firme del Estado.
Villarruel adelantó que llevará al Senado un proyecto para modificar el Código Penal, con el objetivo de imponer penas de prisión más duras para quienes provoquen incendios, ya sea de manera intencional o por negligencia. Además, puso el foco en la necesidad de mejorar la coordinación operativa entre el gobierno nacional y las provincias para enfrentar estos eventos que, según ella, tienen consecuencias ambientales y sociales de largo alcance.
La vicepresidenta subrayó que la Patagonia “se prende fuego cada año” y que esas tragedias ambientales no solo causan daños materiales, sino que también afectan el derecho a un ambiente sano, un principio que, en su visión, está respaldado por la Constitución.
Su mensaje también estuvo atravesado por una nota de conflicto interno con el jefe del Ejecutivo, Javier Milei. En los últimos días circuló la versión de que Villarruel habría pedido un helicóptero para sobrevolar las zonas afectadas, algo que desde el gobierno nacional habrían negado. Su entorno negó que se haya presentado esa solicitud formal, pero el episodio acrecentó las tensiones entre la vicepresidenta y la cúpula libertaria.
Continúan los incendios en Chubut
El incendio que avanza sobre la cordillera chubutense ya consumió miles de hectáreas de bosque nativo y mantiene en vilo a varias localidades de la comarca andina. Las llamas se expandieron con rapidez, empujadas por el viento y las altas temperaturas, y obligaron a desplegar un operativo de emergencia que incluye brigadistas provinciales, bomberos voluntarios y apoyo aéreo.
En las zonas más comprometidas, el fuego afectó áreas de difícil acceso, lo que complicó las tareas de control y enfriamiento. Durante varios días, el combate contra las llamas se sostuvo casi exclusivamente desde tierra, mientras los equipos intentaban proteger viviendas rurales y evitar que el incendio alcanzara centros poblados.
Las autoridades provinciales confirmaron evacuaciones preventivas y cortes de rutas, además de daños en infraestructura y pérdidas productivas. Productores, comunidades locales y organizaciones ambientales alertaron sobre el impacto que el siniestro tendrá a largo plazo en un ecosistema que tarda décadas en recuperarse, incluso cuando el fuego logra ser contenido.
