Japón atraviesa una situación atípica luego de que el primer ministro Sanae Takaichi convocara elecciones anticipadas y prometiera recortes de impuestos. Este contexto de incertidumbre provocó que los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB) a treinta años experimentaran un sorprendente aumento de 27 puntos básicos en un día el martes, hasta alcanzar un máximo histórico del 3,88%.
La intensa oscilación de esta clase de activos, considerados como una reserva estable de valor, provocaron inquietud entre los inversores, que no ven con buenos ojos el panorama fiscal.
En ese marco, el ministro de finanzas hizo un llamado a la calma y se produjo un repunte, lo que redujo los rendimientos. Sin embargo, existen una serie de alternativas para poder estabilizar el mercado.
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Las opciones que tiene Japón para aliviar la caída de los bonos
Intervención en la compra de bonos
El Banco de Japón (BOJ) tiene el mandato de mantener la estabilidad financiera y podría intervenir para comprar bonos de forma puntual o programada. Eso haría subir los precios, que se mueven de forma inversa a los rendimientos.
Hasta 2024, el banco central también fue un enorme comprador neto de bonos, bajo una política de gestión de la curva de rendimiento para mantener bajos los tipos de interés. De hecho, llegó a poseer más de la mitad de todos los JGB en el mercado, cifra que ahora intenta reducir mediante la reducción de las compras.
De todas formas, la entidad intentó alejarse de esta estrategia, mientras que cualquier decisión de poner un límite a los rendimientos probablemente sería negativa para el yen, que ya se cotiza cerca de un mínimo de cuatro décadas frente al dólar.
Retrasos en la reducción de compra de bonos
Luego del aumento de los riesgos comerciales y geopolíticos el año pasado, decidió actuar con mayor cautela y reducir el ritmo de reducción a 200.000 millones de yenes adicionales a partir de abril de 2026.
El banco central podría retrasar esa reducción, una idea lanzada esta semana por el líder del partido de oposición y ex funcionario del Ministerio de Finanzas (MOF) Yuichiro Tamaki. De todas formas, esta medida también podría ser perjudicial para el dólar.
Operación Twist
El Banco de Japón podría implementar una versión local de la estrategia de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, denominada «Operación Twist».
Utilizada por primera vez en la década de 1960 y de nuevo en 2011, el banco central estadounidense vendió bonos del Tesoro a corto plazo y utilizó el efectivo para comprar bonos a largo plazo, lo que le permitió bajar las tasas hipotecarias y de préstamo, así como incentivar a las empresas.
Menos emisión
El gobierno también podría reducir sus subastas de deuda para intentar restablecer el equilibrio entre la oferta y la demanda, ya que los bonos a largo plazo de Japón fueron tradicionalmente absorbidos por las aseguradoras de vida y otros compradores institucionales, aunque su demanda general tiende a la baja.
En esa línea, al elaborar su último presupuesto, el gobierno redujo su dependencia de la deuda a muy largo plazo, planeando su emisión más baja en 17 años.
Cambio de asignaciones del GPIF
El Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno de Japón (GPIF), fondo de pensiones público más grande del mundo con alrededor de 260 billones de yenes en activos, podría implementar un cambio en la asignación, lo que se recibiría como una fuerte señal y puntapié para la repatriación japonesa.
