Un informe del banco estadounidense reveló que los inversores de la Generación Z están aprovechando más que nunca la tecnología y las redes sociales.
Durante la última década, los inversores minoristas se consolidaron como una fuerza relevante en los mercados, capaces incluso de desafiar a Wall Street. Ahora, un nuevo actor demográfico está marcando el rumbo: los jóvenes de la Generación Z, en particular los hombres, que se incorporan con contundencia al mundo financiero, según J.P. Morgan.
Un estudio de J.P. Morgan reveló que, en 2015, solo el 6% de los jóvenes de 25 años tenía cuentas de inversión. Sin embargo, para 2024, la cifra trepó al 37%, y el banco prevé que la tendencia se mantenga, aun cuando el ritmo se haya moderado tras el impulso excepcional de la pandemia.
J.P. Morgan analizó la capacidad de invertir de la Generación Z
Según los autores del informe, Chris Wheat y George Eckerd, la irrupción de esta cohorte refleja en parte un «efecto temporal» asociado a los ingresos extraordinarios y a la influencia de las redes sociales durante 2020 y 2021, pero también un cambio estructural que deja una base de participación mucho más alta que en la era prepandemia.
El fenómeno plantea desafíos. Muchos nuevos inversores, sin experiencia suficiente, deberán enfrentar tanto las ganancias tributables en mercados alcistas como pérdidas en períodos de volatilidad.
Para J.P. Morgan, esto subraya la necesidad de educación financiera enfocada en las generaciones más jóvenes, que suelen estar expuestas en tiempo real a la montaña rusa de sus inversiones.
Hombres y mujeres difieren al invertir
El estudio también detecta una marcada brecha de género. Si bien la participación femenina creció, ya que las clientas que transfirieron fondos a cuentas de inversión pasaron del 15% en 2020 al 20% en 2021, su peso relativo se mantiene estable en poco más del 35% del total.
Entre los hombres, en cambio, la proporción que invierte aumentó del 20% al 30% durante la pandemia, manteniéndose en promedio por encima de sus pares mujeres.
No obstante, investigaciones previas mostraron que las mujeres suelen obtener mejores rendimientos gracias a una gestión más prudente del riesgo, aunque su mayor cautela las lleve a perder algunas oportunidades de ganancia. Por ejemplo, un informe de Aviva en 2024 señaló que casi cuatro de cada diez mujeres no invierten, y que el 18% evita hacerlo por considerar el riesgo excesivo.
Por otro lado, el auge de aplicaciones móviles y plataformas de bajo costo permitió ampliar la participación de hogares con ingresos más bajos. En 2014, representaban apenas el 22% de los inversores mensuales, mientras que, en 2025, ya constituyen el 31%, el nivel más alto desde la Gran Recesión.