El primer ministro de Francia, François Bayrou, espera iniciar consultas con distintos grupos políticos el próximo lunes con el fin de consolidar apoyos para su gabinete antes de la moción de confianza prevista para el 8 de septiembre en la Asamblea Nacional.
El liderazgo del opositor Partido Socialista aceptó este viernes la invitación a la sede del jefe del Gobierno, pero calificó de «inaceptable» el presupuesto presentado por el primer ministro y anunció que votará en contra, al igual que el partido de derecha Agrupación Nacional. Asimismo, tanto Francia Insumisa como Los Ecologistas creen que el Gobierno caerá y han rechazado la invitación, informaron medios locales.
Además de los desacuerdos sobre la idea de combatir el insostenible gasto presupuestario por medio de un plan de austeridad, Bayrou recibió duras críticas el jueves tras afirmar que no había conversado con la oposición en agosto para evitar una crisis política porque «todos [excepto él] estaban de vacaciones». El primer ministro caracterizó esta situación como algo normal en Francia, mientras que los líderes opositores insisten en que nunca intentó contactarlos.
Así, la líder de Los Verdes, Marine Tondelier, calificó de «absolutamente insultante» el comentario de Bayrou, aclarando que su partido celebró una convención anual la semana pasada en lugar de descansar. «No me gustan las mentiras», manifestó, por su parte, la líder derechista Marine Le Pen en X, añadiendo que su agrupación no dejó de enviar al primer ministro sus propuestas de política económica durante el verano.
Varios sindicatos planean manifestarse contra los recortes en los presupuestos y anticiparon el apoyo popular a su causa con una petición que había recogido 360.000 firmas hasta el jueves.
Según los reportes, el objetivo del Partido Socialista es forjar una alternativa creíble a Bayrou para «demostrar que hay un camino diferente» y que la izquierda puede gobernar.
«El barco se hundirá»
François Bayrou admitió este viernes durante un evento que el país está viviendo «un momento crítico». Su esperanza son los franceses jóvenes, que «no van a dejar el país así». «La deuda no es una solución», sostuvo, fijando su atención en las generaciones futuras. En su opinión, es una pérdida de tiempo decir: «Vamos a gastar dinero y los que vengan lo pagarán después».
Mientras tanto, su estimación de la gravedad de la situación presupuestaria es que «si nada cambia, el barco se hundirá». «Estamos en un barco y el barco tiene un agujero en el casco, y el barco se hundirá», repitió, pidiendo unidad y estabilidad.
Los aliados del presidente Emmanuel Macron no parecen tener respuestas claras sobre qué ocurrirá tras la pronosticada caída del Gobierno de Bayrou en la próxima votación, recoge el portal Politico. Tras bastidores, suenan los nombres del ministro de las Fuerzas Armadas, Sébastien Lecornu, y del ministro de Justicia, Gérald Darmanin, como posibles sucesores, pero se cree que es poco probable que la nueva persona en el cargo logre resolver algo.
Esta semana, el 67 % de los franceses se mostraron a favor de la dimisión de Macron si el gabinete de Bayrou pierde el voto de confianza el 8 de septiembre, según un sondeo de la empresa de investigación Elabe.