“Golpistas, manga de delincuentes, chorros, ignorantes, asesinos, brutos, parásitos”, son algunos de los insultos que el presidente Javier Milei utilizó para referirse a la oposición en su discurso de este domingo con motivo de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. También se ocupó de cuestionar a empresarios y medios de comunicación desacreditándolos ante la opinión pública.
¿Se puede gobernar dividiendo a la sociedad? Definitivamente sí. Lo hicieron Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri y ahora también Milei, como quedó claro en su exposición ante la Asamblea Legislativa cuyo tono fue decididamente confrontativo. Los que critican esta postura se interrogan si es posible construir políticas sustentables en el tiempo.
El enemigo hoy es el kirchnerismo y antes era la “derecha neoliberal”. Sabotajes, corridas cambiarias, empresarios y medios de comunicación conspirando contra el Gobierno fueron algunas de acusaciones que esgrimió Milei ante los legisladores, denuncias similares a las que lanzaba en su momento Cristina de Kirchner.
Desde ya que las políticas que aplicaron los gobiernos kirchneristas son completamente diferentes a las que lleva adelante el gobierno de La Libertad Avanza. Milei dijo que “ustedes”, refiriéndose a los “kukas” utilizaban al Estado en provecho de los políticos. En cambio, se preguntó “¿alguien quiere seguir con un modelo empobrecedor donde sólo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder a costa de los argentinos de bien? Y respondió: “entiendo que para un puñado de corruptos la respuesta es sí. De más está decir que para este Gobierno la respuesta es no”.
Diferencias
Hoy la ciencia política admite que la inteligencia artificial, a través de los algoritmos, busca fortalecer las convicciones y por ende reafirmar las diferencias con el otro. “Los mensajes no confrontativos no convocan”, explican y de esta manera “la grieta se afianza”.
Teniendo en cuenta esta estrategia política, el principal asesor político del presidente, Santiago Caputo, suele comentar a su entorno que el consenso para los libertarios “es un medio para lograr lo que queremos en el Gobierno”. Y considera que “el consenso no tiene valor por sí mismo, es un mecanismo para conseguir un fin”.
Ante la demanda de acuerdos con otros partidos afines como el PRO, la respuesta es “o se suman o perecen”. Para La Libertad Avanza, el objetivo es llegar a las elecciones de 2027 con sólo dos opciones: Milei versus el kirchnerismo.
En el marco de esta estrategia se comprende el tono del discurso del primer mandatario ante el Congreso (cabe señalar que Milei redacta sus discursos, pero los trabaja en conjunto con Santiago Caputo).
Confrontación
Por eso, se volvió a ver un Presidente confrontativo, chicanero, despectivo que descalificó con insultos a los opositores. De esta forma se puede inferir que anticipó la impronta que marcará este año de su gestión.
En la Casa Rosada están convencidos que Milei logrará la reelección y no casualmente el eje de su discurso pasa por lo que planteó como una nueva dimensión moral. “La verdadera batalla de nuestro tiempo es cultural, filosófica y moral”, dijo.
Además de adelantar que enviará 90 reformas al Congreso en este año, el presidente planteó que el país atraviesa una etapa fundacional y que es “momento de crear la arquitectura institucional y jurídica para los próximos 50 años, estas nuevas reglas de juego que dejarán en el pasado, de una vez y para siempre, el proceso olvidable que ha sido nuestro último siglo de historia”.
Y agregó que “nuestro país está saliendo de la adolescencia e ingresando a la mayoría de edad y por eso consagramos este año como el Año de la Grandeza Argentina”.
Estos ambiciosos objetivos podrían suponer la modificación de la Constitución Nacional. El presidente tiene in péctore, según sus allegados, un cambio profundo en la relación entre las Nación y las provincias. Dada su propósito de reducir a una mínima expresión al Estado Nacional, querría que las provincias tengan un mayor control de la recaudación que generan y que compitan entre sí.
Este proceso de federalización, explican en el Gobierno, ya se está dando en otros planos. Por caso, la modernización laboral contempla la posibilidad de acuerdos por regiones.
Milei llegó a la Presidencia siendo un outsider englobando a los partidos políticos como una “casta”, y canalizando de esta forma el desencanto de una gran parte de la sociedad con la dirigencia.
Ingresando en su tercer año de mandato, la estrategia ya no pasa por hablar de “la casta” -después de todo, él también integra la política y tuvo que negociar leyes con “la casta”- y ahora apela a establecer un nuevo contrato con la sociedad a partir de un criterio “moral”.
En este contexto, el Presidente sostuvo: “La receta que necesita la Argentina para prosperar es la reducción del tamaño del Estado, lo cual significa una reducción del poder del político, sea quien sea el político. Lo dijimos siempre y toca repetirlo ahora: no le pedimos el voto a la gente para que nos dé el poder a nosotros, sino para devolverles el poder a ellos. Es momento de convertirnos en una Nación madura”.
Hoy Milei está en condiciones de plantear esta ambiciosa propuesta a partir del cambio en la conformación de la cámara de Diputados y Senadores, los acuerdos celebrados con algunos gobernadores y la captación de opositores que pasaron a sus filas.
En el Gobierno consideran que cuentan “con un amplio apoyo de la sociedad”. Sin embargo, distintas encuestas muestran que estos datos son relativos y sujetos a que mejore la situación y no aparezca una nueva alternativa política más atractiva.
