Las Colonias de Verano no sólo están centradas en ser espacios de diversión y entretenimiento para niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad. Estas instancias coordinadas desde la Dirección de Emergencia y Políticas Alimentarias tienen, entre otros objetivos, fortalecer la personalidad de los participantes y el trabajo en grupo, cuidar la salud mental y, por ende, dar contención emocional, fomentar la inclusión y el respeto mutuo, además de velar por el cumplimiento de la protección integral de los derechos de las personas. Por eso, es estratégica la intervención y acompañamiento de los equipos interdisciplinarios.
Estos equipos están conformados por profesionales especializados, como psicólogas y licenciados en trabajo social y, para la edición 2026, se consideró fundamental incorporar al staff a psicopedagogos por las miradas que puedan aportar. Hay un equipo por cada departamento que, a diario, recorre cada uno de los predios de las colonias.
Más allá dar contención y respuesta puntual a cualquier persona que lo solicite de manera voluntaria por alguna situación persona, estos equipos interdisciplinarios trabajan estrechamente con los coordinadores, profesores y monitores para hacer un abordaje integral de los grupos y detectar cómo tratar por ejemplo a algún niño que no se integre al resto o que tiene una crisis, o que por ejemplo demuestre tener miedo u otras manifestaciones emocionales. Los equipos intervienen con distintas estrategias y herramientas para abordar de determinadas problemáticas o conductas emergentes a las que hay que prestar atención, como también ante situaciones de vulnerabilidad social o psicopedagógica.
A diario, la tarea se basa en el conocimiento cabal de los participantes de las colonias previamente a llegar a cada lugar dónde se desarrollan, a partir de la lectura de las fichas con datos personales y antecedentes que llenan los padres o tutores. En estos documentos -solicitados al momento de la inscripción- se pide por ejemplo que se consigne si el participante tiene alguna patología o condición a tener en cuenta, si toma medicación, entre otros aspectos. Pero la faceta más importante pasa por la observación de las personas en su contacto con otros, en las actividades propuestas. También en poder hacer escucha activa de los planteos.
Vale destacar que ninguno de los profesionales hace diagnósticos en las colonias de verano y tampoco tratamientos, porque estos son procesos que no están contemplados en estas instancias. Solamente se hacen sugerencias para mejorar las dinámicas grupales que tiendan a la inclusión, fomentar los buenos tratos, la sana convivencia, la cooperación entre los compañeros de las colonias y el rol de cada participante dentro del grupo en el que le toca interactuar, según detallaron. También pueden tomar contacto con las familias para orientar sobre algunas conductas observadas y hacer derivaciones oportunamente a otros organismos competentes.
