La actividad industrial de EEUU debutó en el primer mes de 2026 con un fuerte incremento por encima de lo previsto, que impulsó los avances en Wall Street esta jornada. Sin embargo, a pesar de la fuerte recuperación en el mes, la mejora muestra indicios de ser temporal, ya que los industriales norteamericanos siguieron mostrando su malestar por la incertidumbre provocada por la volátil política arancelaria de Donald Trump.
El índice PMI que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés) repuntó hasta situarse en 52,6 el mes pasado, contra una predicción que espera un nivel de 48,5. Era la primera vez en 12 meses que el PMI superaba los 50 puntos, señal de expansión, y el nivel más alto desde agosto de 2022, lo que indica un crecimiento en el sector manufacturero, que representa el 10,1% de la economía.
Por su parte, el índice PMI que elabora S&P mostró un comportamiento similar, aunque sin tanta sorpresa en sus datos. Arrojó un nivel de 52,4 en enero frente a un diciembre con 51,9 puntos y una predicción del mismo monto.
Susan Spence, presidenta del Comité de Encuestas Empresariales Manufactureras del ISM señaló que, además de los nuevos pedidos tras las fiestas, «algunas compras parecen estar motivadas por el deseo de adelantarse a las subidas de precios previstas debido a los actuales problemas arancelarios».
El «sentimiento antinorteamericano» por los aranceles
A pesar del resultado favorable, entre los encuestados por el ISM predomina el pesimismo, con algunos señalando la aparición de lo que denominaron un sentimiento «antinorteamericano» entre los compradores, mientras que otros afirmaron que las políticas de la administración Trump habían dificultado la planificación futura.
Por ejemplo, los fabricantes de maquinaria afirmaron que los compradores se mostraban reacios a gastar «a pesar de las políticas fiscales favorables», y añadieron que «las tensiones geopolíticas están alimentando el sentimiento antinorteamericano de los compradores, lo que está provocando una caída de las ventas».
Mientras, los fabricantes de alimentos, bebidas y tabaco afirmaron que «la incertidumbre arancelaria está creando volatilidad en la cadena de suministro«, y añadieron que el auge de la construcción impulsado por los centros de datos y los proyectos energéticos estaba «poniendo a prueba la disponibilidad de mano de obra contratada».
De manera similar, los industriales del sector informático y de software sostuvieron que «parece inminente otra ronda de aranceles cargados de emotividad, lo que cambiará el panorama una vez más», probablemente en referencia a la amenaza de Trump con imponer aranceles adicionales a los aliados europeos por rechazar sus demandas, antes de dar marcha atrás abruptamente.
Por ese motivo, describieron la situación empresarial como incierta, señalando que los clientes se mostraban cautelosos y que «continúa la inflación generalizada«. En este sentido, el Índice de Precios al Productor (IPP) de diciembre publicado el viernes pasado, fue más alto de lo esperado, con una inflación mensual del 0,5%, contra una proyección de 0,2%.
A eso se le suma que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, atribuyó el exceso de inflación a los aranceles y añadió que «se espera que en algún momento de los trimestres intermedios del año la inflación provocada por los aranceles alcance su punto máximo«.
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La industria con Trump en vilo por un fallo
La Suprema Corte de Justicia norteamericana debe pronunciarse sobre la legalidad de los aranceles generales del mandatario republicano, lo que añade otra capa de incertidumbre.
«Se trata de una resolución de alta relevancia, aunque todavía no existe una fecha definida para su anuncio. Actualmente, el mercado no incorpora en precios la posibilidad de un fallo adverso para la administración Trump», explicaron desde Analytica.
Comentaron que «de concretarse ese escenario, numerosas compañías y sectores industriales afectados por el encarecimiento de las importaciones podrían iniciar reclamos de devolución por montos multimillonarios». Los gravámenes impuestos por Trump generaron ingresos fiscales por más de u$s140.000 millones.
Desde la consultora agregaron que «los acuerdos comerciales negociados bajo la amenaza de estos aranceles podrían ver comprometida su validez jurídica«.
El panorama heterogéneo dentro del sector
Nueve industrias, entre ellas la metalúrgica primaria, la de equipos de transporte y la de maquinaria, registraron un crecimiento durante enero. Entre las ocho industrias que registraron una contracción se encuentran las fábricas textiles, los equipos eléctricos, los electrodomésticos y los componentes, así como la fabricación de productos diversos.
Pese a esto, el sector manufacturero aún no experimentó el renacimiento que Trump preveía con sus aranceles. El empleo en el sector manufacturero se redujo en 68.000 puestos de trabajo en 2025. Además, la producción industrial se contrajo a una tasa anualizada del 0,7% en el cuarto trimestre, según datos de la Reserva Federal.
«Si bien la producción industrial total finalizó 2025 con un crecimiento del 2%, este dato resulta engañoso. Los segmentos de alta tecnología —particularmente semiconductores y computadoras— crecieron a tasas de dos dígitos y compensaron la caída o el estancamiento de la mayoría de los restantes sectores industriales, que operan en niveles históricamente bajos», argumentaron desde Analytica.
A su vez, desde la consultora que dirige Claudio Caprarulo agregaron que «la utilización de la capacidad instalada (al cierre de 2025) se ubicó en 76,3%, muy por debajo de su promedio histórico».
El empleo en las fábricas se contrajo aún más en enero, aunque el ritmo de descenso se ralentizó. El ISM señaló que las empresas estaban despidiendo trabajadores y no cubriendo los puestos vacantes «debido a la incertidumbre de la demanda a corto y medio plazo».
Si bien la medida de la encuesta sobre el empleo en el sector manufacturero subió a 48,1 desde 44,8 en diciembre, desde enero de 2023, el índice de empleo se ha contraído en 36 de los 37 meses.
