En los últimos días, el el dólar tocó su nivel más bajo desde 2022. La principal moneda de reserva del mundo enfrenta crecientes preocupaciones vinculadas al aumento del déficit de Estados Unidos, los conflictos geopolíticos, las fricciones comerciales y una acelerada diversificación hacia el oro y otros activos de reserva. En ese marco, además, la última decisión de la Reserva Federal (Fed) de mantener sin cambios las tasas de interés, aunque con la expectativa de que recorte a lo largo del año, mantiene la presión vendedora sobre la moneda estadounidense.
Cuando el dólar pierde fuerza, disminuye la aversión al riesgo, lo que suele actuar como un viento de cola para los mercados emergentes. En ese contexto, las monedas de América Latina se apreciaron hasta 5,2% en lo que va de enero, algo que indudablemente también jugó a favor del peso argentino. Así, se producen dos efectos clave: primero, se evita una dolarización de activos; y, además, suele coincidir con mejores precios de los commodities, lo que incentiva la liquidación de exportaciones y eleva la oferta de divisas.
image
“Si el DXY continúa depreciándose podría suavizar en el margen las condiciones financieras para el resto de los países (en conjunto con tasas que, quizás, no bajan como lo esperado, pero se mantienen estables en el tiempo). Al mismo tiempo, para los mercados emergentes el impacto puede ser positivo, dado que impulsa una revalorización de los commodities, a su vez que los países que mantienen un ‘peg’ con el dólar mejoran su competitividad”, opinaron desde Parakeet.
Monedas de Latinoamérica: qué se espera en el corto plazo
Un informe de Credicorp Capital sostiene que, si bien el valor relativo del dólar seguiría enfrentando presiones a la baja, antes de estabilizarse y dar paso a una recuperación en su cotización, este escenario confluye en que el apetito por riesgo mantenga presiones de apreciación sobre las monedas de América Latina.
Según la consultora 1816, esta fortaleza de las monedas regionales frente al dólar le otorga a la Argentina una ventana de oportunidad: el Banco Central puede comprar dólares y sumar reservas sin generar presión sobre el tipo de cambio ni provocar una devaluación del peso.
“La compra de divisas recompone la liquidez en pesos (‘otros’ pasivos remunerados subieron a $2,65 billones al 27 de enero), apuntala a los activos locales y fomenta la demanda de instrumentos en moneda local”, explicó 1816, sin perder de vista que, en la última licitación del MECON, el Gobierno logró un rollover del 124%, lo que supuso la absorción de $2 billones.
América Latina: baja de tasas y monedas fuertes
En los últimos dos años, la mayoría de los bancos centrales de América Latina avanzaron en la flexibilización de la política monetaria, mediante recortes progresivos de tasas, en la medida en que se consolidó la desinflación y las condiciones económicas lo permitieron, dentro del actual entorno global.
Brasil, sin embargo, dio un giro en su postura monetaria ante el aumento de las expectativas inflacionarias, por lo que elevó su tasa de interés hasta el 15%, nivel que, de todos modos, se prevé que el Banco Central mantenga estable de corto plazo.
“En Chile también se llevará a cabo el primer encuentro del año, y se espera que no haya cambios en la tasa de referencia (actualmente en 4,5%)”, recordó Puente, que amplió: en Uruguay, la tasa se recortó un punto porcentual hasta el 6,5% en enero; en Paraguay, se redujo un cuarto de punto porcentual por primera vez en casi dos años, hasta el 5,75%; y en México, la tasa de referencia se mantiene en 7,0% hasta la próxima reunión.
En cuanto al desempeño de las monedas, el retroceso del dólar en los últimos 30 días tuvo un impacto positivo en las cotizaciones regionales. De este modo, las apreciaciones más destacadas fueron las del peso chileno (+4,8%) y el real brasileño (+4,6%), seguidos por el peso uruguayo (+3,5%) y el peso colombiano (+3,1%). Por su parte, la moneda argentina anotó una suba del 1,1% en el mismo período.
Monedas de Latam: performance en 2025 y cotización actual
-
Brasil: el real avanzó 0,3% en la jornada hasta 5,2095 unidades por dólar. En lo que va de enero se aprecia cerca de 5,3%. Cabe remarcar que cerró 2025 con una suba anual del 11,2%, el mayor avance en una década.
-
Chile: el peso chileno escaló 1,29% hasta 852,80 unidades por dólar, impulsado por una fuerte suba del precio del cobre, principal exportación del país, que trepó cerca de 10% en la Bolsa de Metales de Londres. En enero se aprecia 4,3%. En 2025, el dólar acumuló una caída del 9,6% frente a la moneda chilena.
-
México: el peso mexicano se apreció 0,36% hasta 17,1234 por dólar. En enero sube 4,4%, mientras que en 2025 mostró un sólido desempeño, con una apreciación del 15,6%.
-
Colombia: el peso colombiano avanzó 0,71% hasta 3.646 por dólar. En lo que va de enero gana 3,4%, y en 2025 se apreció 16,8%.
-
Perú: el sol peruano cerró estable en 3,3438 por dólar. En enero acumula una suba de 0,6%, y durante 2025 se apreció 12%.
