El intríngulis es ver si los inversores convalidarán un riesgo país del orden de los 200 puntos tras las elecciones presidenciales, o la TIR se asemejará más a la del AN29 reflejando las dudas del proyecto libertario. Los “research” que participaban del “call” alertaron que, si bien la macro se sostiene, sobre todo, de la mano del superávit fiscal, predomina el “view” de que los inversores difícilmente bendigan una colocación con un riesgo país implícito de 200 puntos, más en el contexto actual, a nivel internacional.
Desde una mesa de un banco de matriz europea señalaron que el riesgo regional promedio está en los 300 puntos así que era dudoso que Argentina colocara por debajo y más cuando el año que viene se dirime si se mantiene el rumbo económico o no. Si la incertidumbre domina, como lo hace en el escenario global, la colocación debería coquetear más con el AN29, convalidando una prima de riesgo electoral.
La crisis política también impacta en la city
Si bien todo es la guerra, el petróleo, y el impacto en las bolsas mundiales y el oro, los comentarios políticos coloreados de chismes también estuvieron presentes en todas las conversaciones entre hombres del mercado. Además, hubo en las últimas jornadas una lluvia de sondeos y encuestas de opinión sobre el caso Adorni, la imagen del Gobierno y del presidente Milei.
Al respecto, un grupo sub30 tiró sobre la mesa de operaciones del “call” datos recién salidos del horno sobre la crisis Adorni en el universo digital. Les explicaron los expertos en estas lides de sondeos de opinión que por los resultados vistos es una crisis reputacional extrema dado que de las casi 5.000 publicaciones digitales analizadas más del 90% era negativas, dando un ratio de más de 13 menciones negativas por cada positiva lo que confirma un escenario de crisis sin contención.
A nivel de las distintas redes, en Facebook la negatividad fue de casi 97% al igual que Instagram y Google News, y solo X mostró una defensa articulada, aunque la negatividad fue de casi el 91%. Un bonero que siguió la conferencia de prensa del “apenas” Jefe de Gabinete aportó el dato que ese día la negatividad llegó al 100% cuando el día anterior no llegaba al 90%. Por eso hablan de una crisis reputacional de máxima severidad, donde los ejes de patrimonio/enriquecimiento y casta/doble estándar son 100% negativos.
Al respecto, en un impasse en la jornada financiera, un reducido grupo de ex compañeros de estudios, toda gente del mercado, se juntaron a compartir un café en cercanías del Banco Central (BCRA), ya que dos de ellos son funcionarios allegados al equipo económico. El caso Adorni no estuvo ausente y sobre el tema, los funcionarios explicaron que los “halcones” de Economía, José Luis Daza y Pablo Quirno (hoy Canciller) se encoluman detrás del “apenas” Jefe de Gabinete, como talibanes de la batalla cultural.
Dicen que el Canciller es el más “halcón” de todos hoy en día, palo y palo con el “Toto” Caputo. Al parecer han bajado línea para que salgan en defensa de Adorni, incluso capas medias de la gestión económica, en las redes, en especial en X. No quieren dejarle el terreno fértil a la oposición. Así que el ex vocero-panelista se escudará bajo las polleras del Palacio de Hacienda, mientras el tenor del escándalo se lo permita.
Y como en todo siempre hay un ganador, explicaron que todo este escándalo le había salvado la vida al asesor estrella, el otro Caputo, Santiago, quien tenía los días contados en términos de áreas de poder e influencia a manos de la patota menemista de la hermana Karina. Ahora, todos parecen cerrar filas, incluso Santiago, para salvar a Adorni, y, por ende, al Presidente.
Claro que los funcionarios advertían a sus colegas que tampoco se sabe cómo seguirá la interna después. Por lo pronto, en la mesa había un hombre con nexos oficiales en la Rosada que contó, sobre el último viaje de Milei a Hungría (por la CPAC), que solo sirvió para mostrar un alineamiento ideológico global claro, más que una simple visita bilateral tradicional.
Explicó que, en un contexto electoral clave, el apoyo activo de Trump busca reforzar a Viktor Orbán, como en su momento sucedió con el apoyo del Tesoro estadounidense a Milei en la legislativa de 2025. Le contaron que los medios húngaros destacaron la sintonía ideológica, las definiciones sobre inmigración y el rol energético que Milei propone para Argentina.
En conclusión, este viaje de Milei a Hungría evidenció una inserción internacional más ideológica de Argentina, con oportunidades, pero también tensiones con socios tradicionales. Como la mesa era de economistas, la mayoría de la UBA y UCA, se habló del “carry trade” sobre el cual hubo consenso de que si el inversor tiene mucha exposición a pesos es mejor tomar ganancias.
Según los datos que pusieron sobre la mesa, el “carry” se estaba alejando de la zona de confort. Porque, más allá de que el BCRA viene comprando 150 palos promedio en las últimas ruedas, con un escenario internacional como el actual sumado a la apreciación del tipo de cambio real multilateral el “carry” entra en zona de riesgo. Frente a esto, mejor no abrir nuevas posiciones y empezar a tomar ganancias.
Y esto no solo por las tasas de interés reales negativas que vienen dando los instrumentos en pesos sino por las perspectivas del consenso del mercado sobre el dólar. Por eso, estos ex compañeros de la universidad, coincidieron en monitorear el tipo de cambio real multilateral, que hoy no está lejos de los niveles del primer trimestre del 2025 que obligó a Economía a reformular la política cambiaria.
Consultaron al hombre del BCRA en la mesa de amigos sobre la política monetaria fustigándolo con que la estabilidad monetaria parece confrontar con la inestabilidad financiera. Sobre el tema coincidieron en que el programa monetario vigente desde julio y ratificado en diciembre pasado de control de agregados monetarios, con tasa de interés endógena -no la determina el BCRA sino los bancos en función de sus necesidades diarias de liquidez- no debe soslayar que la experiencia internacional, recogida en numerosos “papers” del Fondo Monetario Internacional (FMI) es muy aleccionadora en que, cuando la tasa se vuelve endógena, se activan dinámicas que afectan negativamente el acceso al crédito y la estabilidad financiera.
Por ende, alertaron que, la estabilidad del balance del BCRA se logra a costa de transferir mayor volatilidad a los balances de los bancos y mayor morosidad a sus carteras de préstamos. Hubo Silenzio Stampa del hombre del BCRA. Otro colega sumó la visión de un banco europeo sobre la coyuntura: el 2026 arrancó con avances en estabilización macroeconómica, apoyados en equilibrio fiscal, política monetaria prudente y mayor flexibilidad cambiaria; se prevé crecimiento moderado, inflación en descenso y una recuperación heterogénea, persisten retos relevantes como la acumulación de reservas, el fortalecimiento del frente externo, la mejora del mercado laboral y la sostenibilidad del programa en un contexto de menor margen de ajuste.
Oro, tasas y señales de un mercado en tensión
El oro fue tema de debate en un zoom bioceánico. El anfitrión, uno de los traders londinenses más influyentes, recordó que, en 1912, J.P. Morgan testificó ante el Congreso y dijo que «El oro es dinero. Todo lo demás es crédito». Hablaba en defensa del patrón oro. Pero en 2026, ese estándar ya desapareció. Pero la idea subyacente se ha vuelto más relevante que nunca.
Explicó que la aritmética es contundente: en 1913, cuando se estableció la Reserva Federal (Fed), el dólar se definió legalmente en 20,67 dólares por onza troy de oro. En enero 2026, con el oro superando los 5.500 dólares (hoy por debajo de los 4.400), el dólar había perdido aproximadamente el 97% de su poder adquisitivo. No se trata de un relato o historia sobre el oro que se vuelve más valioso sino sobre el dólar y otras monedas fiduciarias que se están volviendo menos atractivas.
Desde 1971 (cuando Nixon cerró la ventana del oro), el oro ha subido en términos promedios anuales en todas las monedas principales sin excepción (vs Dólar y Libra esterlina 11% de rentabilidad anual, vs Yen 10%, vs Franco suizo 7%). Esto no es casualidad. Es una identidad matemática, incrustada en la arquitectura de sistemas monetarios fiduciarios sin restricciones.
Ocurre que la realidad estructural es elocuente: el balance de la Fed se amplió de 800.000 millones de dólares en diciembre de 2005 a 6,5 billones a finales de 2025, un aumento de ocho veces en dos décadas mientras la deuda nacional de EEUU ha superado los 38,86 billones de dólares. Estas no son las coordenadas fiscales de una moneda que debería esperarse que mantenga su valor.
Entonces, la pregunta de inversión es: si todas las grandes monedas fiduciarias se han depreciado frente al oro desde 1971, y si las condiciones estructurales que impulsan esa depreciación (déficits fiscales, expansión monetaria, devaluación de la moneda) no se han resuelto, ¿por qué esperar que cambiara el patrón?
Hoy se está en una zona de alta volatilidad donde la ruptura de la media móvil de 50 días y el acercamiento a la de 100 y 200 días sugiere que el sesgo de corto plazo ha cambiado. No se trata solo de mirar el gráfico, sino de entender los flujos negativos que están entrando al mercado. Para esta parte de la biblioteca, el mercado nos está enviando una advertencia.
Lo que se ha presenciado en las últimas 48 horas no tiene precedentes en la historia financiera moderna y la mayoría de los inversores están mirando hacia el lado equivocado. Para dimensionar el abismo, basta comparar la inyección de valor en oro. Un movimiento de esta envergadura en solo 48 horas no es producto del «miedo» minorista ni de un titular geopolítico transitorio. Es el mercado descontando una reconfiguración total del riesgo sistémico.
El oro no sube así por una guerra; sube así cuando la confianza abandona el sistema monetario a velocidad terminal. Se está ante la convergencia de una crisis energética, una ruptura irreversible de las cadenas de suministro globales y un shock inflacionario que los bancos centrales ya no pueden contener. El capital inteligente no está «especulando»; está huyendo hacia el único activo que no es el pasivo de nadie más. La advertencia ya está en los gráficos, pero pronto estará en los libros de historia.
Por lo pronto, los asistentes al zoom veían como el metal amarillo seguía operando en caída. Esto, según explicaron, implicaba dos problemas para los que usaron al oro como cobertura porque las posiciones originales están en rojo y el oro también. Dicen que los metales preciosos están en “bear market” y es la velocidad y violencia de la reversión que han sido brutales lo que llama la atención.
En la otra vereda, hay quienes plantean que si en la puja oro vs tasas se está frente a un cambio de paradigma o una trampa técnica. Sostienen que el mercado oro/dólar está enviando señales mixtas que exigen una lectura quirúrgica. Las recientes capturas dejan varios puntos de reflexión clave.
Por un lado, el patrón técnico es que el «Martillo» está en máximos: el precio acaba de imprimir un patrón de martillo de manual tras tocar niveles críticos. En el análisis técnico, esto suele indicar un agotamiento de la presión compradora y una posible capitulación antes de una corrección más profunda. El precio está poniendo a prueba su «línea en la arena«.
Por otro lado, el factor «Dinero Inteligente«: mientras el sentimiento minorista puede seguir alcista, los datos muestran que el dinero inteligente está comprando agresivamente opciones de venta (puts). Esta cobertura institucional sugiere que los grandes jugadores se están protegiendo ante una posible caída inminente.
Y, en tercer lugar, la correlación con los Bonos del Tesoro de EEUU: los gráficos del shock de las tasas son contundentes. Existe una divergencia peligrosa: mientras las tasas del bono estadounidense a 10 años se disparan, el oro está luchando por mantener su estatus de refugio. Históricamente, el aumento de los rendimientos reales es la «criptonita» del oro, al elevar el costo de oportunidad de mantener un activo que no devenga intereses.
