Los bonos en dólares vuelven a operar en baja este martes 1° de abril. El riesgo país se mantiene arriba de los 800 puntos básicos, luego del salto del lunes.
El indicador de riesgo que elabora el banco JP Morgan avanzó en el inicio de la semana ante la tensión global derivada de las políticas arancelarias de Donald Trump -que pareció disiparse hacia al cierre de la jornada-, y las dudas que persisten sobre el nuevo programa de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además su vez, este lunes el S&P Merval sufrió su cuarta baja al hilo, para terminar el mes en terreno negativo medido en dólares.
En ese contexto, los títulos en dólares vuelven a ceder en la plaza neoyorquina este martes. Las caídas las lidera el Global 2041 (-0,3%); le sigue el Global 2038 (-0,3%) y el Global 2035 (-0,2%). En tanto, el Bonar 2029 y el Bonar 2030 presenten caídas del 0,1% y el 0,2%, respectivamente.
Así, el riesgo país medido por el J.P. Morgan se mantiene arriba de los 816 puntos básicos, luego de tocar un pico en la rueda previa de 867 puntos, máximo desde el 6 de noviembre de 2024.
Al parecer, el mercado desoyó el mensaje de la titular del FMI, Kristalina Georgieva. «Es una solicitud razonable. Se la han ganado, dado su desempeño», dijo en referencia al pedido del Gobierno de recibir un 40% del préstamo (u$s8.000 millones de los u$s20.000 millones solicitados) en un primer desembolso, algo poco habitual.
Contexto internacional adverso
Oliver Blackbourn, gestor de Carteras de Janus Henderson, explica que si bien siempre es difícil juzgar lo que los mercados están descontando antes de un evento, hoy se pueden analizar algunas áreas para obtener indicios.
El experto indica que, las encuestas a inversores sugieren que las expectativas siguen siendo moderadas en comparación con las posibles implementaciones más amplias de aranceles, aunque las expectativas ahora están más alineadas con la retórica que en diciembre pasado.
«Esto sugiere que, si las declaraciones se alinean con el mensaje, aún hay espacio para una reacción más negativa. De manera similar, las valoraciones siguen elevadas en comparación con la historia, lo que sugiere que un resultado con un efecto más problemático sobre las ganancias podría llevar a una mayor caída», analiza.
Sin embargo, asegura que también existen algunas señales «de un exceso de pesimismo que podrían indicar que el movimiento en los mercados se está extendiendo«. Según plantea, esto es más evidente en los resultados de las encuestas que muestran que el sentimiento entre los inversores minoristas y profesionales de EE. UU. se ha deteriorado de manera extrema.
«Este pesimismo acerca de los mercados a menudo se asocia con mejores rendimientos en el futuro, pero también no descarta más caídas. Sin embargo, también es importante señalar que ha habido menos signos de capitulación entre los inversores institucionales. Estos aún podrían seguir siendo una fuente de ventas adicionales si las noticias siguen causando preocupaciones», opina Blackbourn.
«Para los inversores que sean capaces de soportar esta volatilidad a corto plazo, las políticas de estímulo en Europa y China tienen el potencial de combinarse con la política estimulativa que se avecina en EE. UU. (por ejemplo, impuestos, desregulación) para crear un entorno favorable a mediano plazo», concluye.
