La aprobación abrió una nueva etapa del debate. Mientras el Gobierno la presenta como un paso clave para modernizar el régimen de trabajo, sectores opositores advierten sobre retrocesos en derechos y anticipan una discusión intensa en Diputados.
La aprobación de la reforma laboral en el Senado provocó un abanico de reacciones entre los distintos espacios del arco político. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Javier Milei y respaldada por la mayoría oficialista, fue celebrada por sus promotores como un avance histórico.
Desde el oficialismo, el presidente Milei calificó la media sanción como “histórica” y destacó que la normativa moderniza una legislación de trabajo que databa de 1974. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, repitió el mismo término y aseguró que representa un paso fundamental para actualizar el marco laboral en Argentina. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, también celebró el resultado y adelantó que la Cámara baja iniciará pronto el tratamiento para convertir la reforma en ley.
Gabriel Bornoroni, titular del bloque oficialista en Diputados, manifestó que este avance es un paso necesario para transformar una ley que pocos se animaron a modificar y que ahora deberá ser debatida en la próxima etapa legislativa.
En el otro extremo, sectores de la oposición criticaron duramente el tratamiento y el contenido de la reforma. El diputado Esteban Paulón cuestionó la falta de un debate profundo y afirmó que el proyecto no cumple con los objetivos que promete. Natalia Zaracho fue aún más contundente: aseguró que con esta aprobación se “traiciona a los trabajadores de todo el país” y acusó a los senadores y gobernadores que votaron a favor de haberse “vendido por dos cordones cuneta”.
Las reacciones polarizadas reflejan la intensidad con la que se vivió la sesión en la cámara alta y anticipan que el debate seguirá abierto en la Cámara de Diputados, donde la reforma enfrenta nuevas tensiones políticas en torno a derechos laborales y condiciones del empleo formal.
Con cambios de último momento, el Gobierno consiguió la media sanción de la reforma laboral en el Senado
En una jornada marcada por negociaciones de último momento, el Gobierno logró consolidar un texto de reforma laboral con cambios clave que obtuvo media sanción en el Senado. El oficialismo aceptó ajustes sensibles al dictamen original para asegurar respaldo entre aliados, gobernadores y sectores dialoguistas del peronismo.
Uno de los principales cambios introducidos en las últimas horas fue la modificación de las normas sobre aportes obligatorios a sindicatos y cámaras empresarias. El proyecto finalmente preserva la obligatoriedad de esos aportes reduciendo los techos porcentuales, y elimina la cláusula que los volvía voluntarios a partir de 2028, una medida que había generado resistencia entre diversos sectores.
Las negociaciones también tocaron otros puntos sensibles del texto, como la inclusión de anexos sobre la justicia laboral y la aclaración de que las billeteras virtuales no intervendrán por ahora en el pago de salarios. Estas concesiones se dieron en un contexto de tensiones entre sectores sindicales, cámaras empresarias y bloques provinciales.
