En 2025 y los primeros días de 2026, el mercado del oro vivió un impulso alcista extraordinario que se tradujo en fuertes ganancias no solo para el metal físico, sino también para los instrumentos financieros vinculados a él, como algunos Cedears.
Se trata de los Cedears SPDR Gold Trust (GLD) y VanEck Gold Miners ETF (GDX). Esta suba refleja un fenómeno más amplio: los inversores, ante un clima de incertidumbre global, buscan refugio y rendimiento en activos que históricamente preservan valor y ofrecen protección ante turbulencias económicas y geopolíticas.
El precio del oro, en máximos históricos
A finales de enero de 2026, el precio del oro superó por primera vez los u$s5.000 por onza, debido a factores globales como la debilidad del dólar, tensiones geopolíticas y expectativas de cambios en la política monetaria estadounidense.
Este rally mostró subidas de más del 9% en una sola semana, llevando el metal a niveles que muchos analistas no anticipaban sino hasta finales del año.
“Vemos los riesgos para nuestro pronóstico mejorado del precio del oro como bilaterales, pero aún significativamente sesgados al alza porque los inversores del sector privado pueden diversificarse aún más ante la persistente incertidumbre política mundial”, comentaron los analistas de Goldman Sachs
El oro impacta directamente en su ETF
El Cedear del GLD replica el desempeño del ETF subyacente SPDR Gold Shares, que a su vez está diseñado para seguir lo más cerca posible el precio del oro físico mediante la custodia de lingotes reales.
oro lingotes.jpg
freepik.es
En Argentina, la llegada de este Cedear a la bolsa porteña permitió a los inversores locales acceder a este subyacente internacional con liquidez y operativa local.
Sólo en el último año, este activo se disparó un 140% en pesos y un 88% en dólares.
El desempeño favorable se explica directamente por la suba del oro: al aumentar el precio del metal, el valor de los activos que respaldan GLD crece proporcionalmente, ya que cada participación representa una fracción de oro almacenado.
La “apalancadora” del oro cobra protagonismo
Por su parte, GDX no sigue el precio del oro físico, sino un índice de acciones de mineras de oro globales.
Esto lo convierte en un instrumento más volátil y potencialmente más rentable en mercados alcistas del metal. De hecho, el ETF de VanEck mostró rendimientos anuales significativamente mayores que los de GLD en periodos alcistas, debido al efecto multiplicador.
Cabe señalar que, cuando el oro sube, las ganancias de las mineras tienden a crecer más que proporcionalmente, porque sus costos de producción suelen ser más fijos, y cada dólar adicional en el precio del metal se traduce en márgenes más amplios.
En consecuencia, el precio de este ETF en moneda dura saltó más de un 200% en los últimos doce meses.
