Los metales preciosos profundizan las bajas pese a la escalada en Oriente Próximo, presionados por un dólar fortalecido, tasas altas en EEUU y falta de demanda de cobertura por parte de los inversores.
El oro y la plata profundizan su tendencia bajista este jueves y extienden las pérdidas acumuladas en los últimos días, en un movimiento que llama la atención en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, un contexto en el que históricamente estos activos suelen funcionar como refugio.
En el mercado spot, el oro retrocede cerca de 2% y se ubica en torno a los u$s4.700 por onza, mientras que en futuros la caída se acerca al 4%. La plata, en tanto, muestra un desempeño aún más negativo: cede más de 5% en contado y hasta 7% en contratos a futuro, consolidando una semana claramente adversa para ambos metales.
Las bajas se dan en un escenario global de elevada incertidumbre, con retrocesos tanto en las bolsas como en los mercados de deuda, mientras los inversores siguen de cerca la evolución del conflicto que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán, ya en su tercera semana.
Sin embargo, a contramano de lo habitual, los metales preciosos no están captando flujos de cobertura. Según analistas de Julius Baer, los precios vienen debilitándose desde el inicio de la semana y perforaron niveles clave —los u$s5.000 en el caso del oro y los u$s80 en la plata—, lo que evidencia una marcada falta de interés por parte de los inversores en el contexto actual.
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Cuáles son los factores que profundizan la baja de los metales
Detrás de esta dinámica aparecen varios factores. Entre los principales, se destacan el fortalecimiento del dólar a nivel global, la suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y las expectativas de una Reserva Federal menos dispuesta a relajar su política monetaria.
“Los mercados de oro y plata apenas están reaccionando al conflicto en Oriente Próximo”, señalan desde Julius Baer, al tiempo que remarcan que cualquier impulso alcista derivado de la tensión geopolítica está siendo neutralizado por estos condicionantes macroeconómicos.
En la misma línea, desde Kingswood Group explican que muchos inversores están optando por vender incluso activos tradicionalmente considerados seguros para hacerse de liquidez. “Se observa una fase en la que los refugios también se liquidan para financiar posiciones en otros activos que reaccionaron de manera más abrupta”, indicaron.
A este escenario se suman factores logísticos. Las restricciones en rutas aéreas y marítimas, derivadas del conflicto, encarecen y complican el traslado físico del oro, lo que agrega presión adicional sobre su demanda.
Otro dato relevante es la ausencia de flujos hacia instrumentos respaldados por oro físico, una señal de que ni siquiera a estos niveles de precios aparece una demanda significativa de cobertura.
De cara a lo que viene, los analistas coinciden en que el oro podría recuperar su rol de refugio solo si se intensifica el deterioro del escenario global y aumenta el estrés financiero. En el caso de la plata, el panorama luce más desafiante, dado que su comportamiento suele estar más ligado al ciclo económico que a la búsqueda de protección en contextos de crisis.
