La aceleración inflacionaria, impulsada por la suba de los combustibles, profundizó un cóctel de malestar social que ya venía presionado por salarios en pérdida de poder adquisitivo.
La city ya lo venía advirtiendo por lo bajo: la separación entre la micro y la macro va a comenzar a impactar. Si a esa tendencia -que ya se venía gestando desde hace tiempo- se le suma un contexto global inestable en Medio Oriente, que impulsó el precio del petróleo y, con ello, el de los combustibles, el resultado es un creciente malestar social. La aceleración de la inflación, en un escenario de salarios rezagados y una baja de la pobreza que “aún no se siente”, enmarcan un momento clave para el Gobierno.
«El riesgo más importante, por ahora, sigue siendo la calle: aunque la imagen de Milei se mantiene elevada y la pobreza está bajando, la suba de la nafta, la continuación de los paros (colectivos esta semana) y los salarios rezagados en los últimos seis meses representan señales de alarma», destacaron desde una importante consultora de la city. No obstante, desde la misma firma señalaron que esta dinámica podría comenzar a revertirse en abril.
Esta semana, el Banco Central (BCRA) difundió el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de marzo, que elevó sus proyecciones de inflación tras la guerra en Medio Oriente. La mediana de las perspectivas arrojó una inflación del 3% en marzo. Para el 2026, el REM espera una suba general de precios del 29,1% anual, lo que implica un aumento de 3,1 puntos porcentuales contra las proyecciones de febrero. En ese marco, según estimaciones de Facimex Valores, el precio de la nafta acumuló una suba del 21,2% entre el 27 de febrero y el 8 de abril, lo que impulsó el IPC de marzo y deja un arrastre para abril.
A raíz de lo mencionado anteriormente, esta semana varias líneas de colectivos redujeron la frecuencia de sus servicios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hasta en un 30%, a causa del fuerte aumento del precio del gasoil y también de los atrasos en el esquema de subsidios. El gasoil grado 2, el más utilizado por el transporte público, ya supera los $2.100 por litro y representa el mayor salto de costos en al menos dos años. En esa zona, el creciente mal humor social se hizo evidente.
Es así que, en un contexto inflacionario más preocupante y mayor conflictividad social, el tema salarial se vuelve muy relevante. Sin embargo, el poder de compra de los ciudadanos en promedio aún no mejora. Según la última medición del INDEC, los salarios registrados subieron 2% en enero, mientras que la inflación fue del 2,8% en ese mes. De esta manera, perdieron poder adquisitivo por quinto mes consecutivo y acumularon una baja real del 7,9% en el Gobierno de Javier Milei.
De la mano de esta información, es relevante remarcar que la mora de las familias con entidades financieras (cuánto se endeudan para llegar a fin de mes) subió por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde el año 2004. «El dato consolida la idea de que hay una economía con récord de PBI e incluso con récord de consumo privado, pero que al mismo tiempo está mostrando dificultades para derramar en amplios sectores de la sociedad», destacaron desde la consultora 1816, en cuanto al debate de la mejora en la macro que no se evidencia en la micro.
Y ampliaron: «No es solamente que la mora de hogares se multiplicó por más de 4 veces desde octubre de 2024 (cuando era de solo 2,5%): los datos más recientes también muestran que, con actividad económica en máximos históricos, el desempleo creció en 2025 y el salario real privado registrado de enero (último dato del INDEC) fue el más bajo en 18 meses».
La industria toca mínimos en casi dos años: no todo en la macro está bien
Los datos del IPI manufacturero publicados este jueves dan cuenta de que la industria argentina profundizó su crisis en febrero con una caída mensual del 4%, el retroceso más agudo en un año. Según el INDEC, el sector acumuló ocho meses consecutivos de contracción interanual, con un desplome del 8,7% respecto a 2025. El primer bimestre cierra así con una pérdida del 6%.
Los sectores clave lideraron el derrumbe: el rubro automotriz se hundió un 24%, el textil un 22,6% y la maquinaria un 20%. Incluso el consumo básico sufrió, con una baja del 7,2% en alimentos y bebidas. La única excepción fue el rubro de petróleo y químicos, que creció un 2,7%.
«Los datos oficiales revelan que la actividad tocó su punto más bajo desde junio de 2024. Además, se trata del peor febrero registrado desde el inicio de la serie estadística en 2016. La fragilidad del mercado interno y los costos de producción mantienen al sector en un ciclo recesivo que no muestra señales de alivio. La industria manufacturera opera hoy en niveles críticos, reflejando el impacto del ajuste en la economía real», cerraron desde Wise Capital.
