Y es que en el mercado persiste la idea de que las fuentes alternativas a las que quiere apelar el ministro de Economía, Luis Caputo, para cancelar los servicios de la deuda, son las reservas que está acumulando en esta etapa del año, cuando hay un mayor ingreso de dólares por la cosecha.
Es de recordar que Caputo anunció este jueves que tiene identificadas fuentes de financiamiento alternativas para cubrir los vencimientos de bonos que quedan este año y los del año próximo, por unos u$s9.000 millones.
Al respecto, Todd Martinez, jefe para Calificaciones Soberanas en la región de Fitch, afirmó en una charla que ofreció en el marco del 21° Simposio de Mercado de Capitales organizado por el IAEF que se tiende a suponer que las notas que se dan a los países obedecen a un riesgo de default relacionado a un escenario base.
«Si fuera solo eso, todo el mundo estaría en triple A», señaló. Martinez explicó que lo que se mira es «la resiliencia de la capacidad de pago fuera de la línea base». «Eso explica bien por qué Argentina tiene una calificación baja todavía», indicó.
El analista de Fitch dijo que el año pasado la calificadora le subió la nota a la Argentina «porque había mejorado la confianza en que iba a poder acumular las reservas suficientes para pagar la deuda».
«Pero para tener mejor calificación no solo queremos ver acumulación y salidas con la deuda. Queremos ver incluso que, pagando la deuda, haya una acumulación de reservas para que haya un colchón para un shock inesperado», explicó.
Martinez señaló que este año el evento inesperado exógeno, como es la guerra en Irán, «la Argentina podría manejarlo bien, pero nos gustaría ver un mayor colchón de liquidez para enfrentar un shock doméstico en un año electoral».
El calificador de riesgo apuntó así al principal argumento del gobierno argentino de que el incremento de la desconfianza en Argentina que no le permite que el riesgo país baje de los 600 puntos es la posibilidad de una derrota electoral del oficialismo, como ocurrió el año pasado. Si bien el oficialismo ganó, la sensación es que el Banco Central no hubiera contado con dólares para enfrentar una salida de capitales.
Martínez plantea ahora que Santiago Bausili, desde la presidencia del Banco Central, debería procurar comprar reservas por una cifra superior a los u$s10.000 millones que anunció al principio de este año, para enfrentar una nueva crisis en 2027 en medio de las elecciones.
Las fuentes alternativas de financiamiento
Algunos economistas plantean objeciones a las denominadas «fuentes alternativas» de financiamiento para enfrentar los servicios del año próximo. En la mirada de Luis Caputo, habría que conseguir u$s9.000 millones de ese origen. Pero el total de vencimientos es de u$s35.000 millones hasta 2027. El resto se podría rollear en lo que son préstamos de organismos, mientras que la parte del FMI se tendría que volver a negociar.
Pero las «fuentes alternativas» que pueden ofrecer tasas más bajas que pagar el 9% que tendría que abonar Argentina serían préstamos bilaterales con países o instituciones que tienen carácter de «créditos privilegiados», lo que implica que, pase lo que pase, cobran antes que el resto de los acreedores. Un ejemplo de ello es el FMI.
Si aumenta la proporción de préstamos cuya fuente pueden ser privilegiadas, respecto de las de mercado de capitales, se le va a hacer más difícil al país bajar el riesgo país a niveles de 400 puntos, que es el marco de países emergentes de alto riesgo actualmente.
Miguel Kiguel, director de Econviews, señala al respecto que «si se mira el superávit fiscal y el nivel de deuda sobre PBI del 40%, Argentina es solvente». Pero aclara que «cuando uno habla con inversores dicen que las reservas siguen estando flacas a pesar de que el BCRA está empezando a comprar». «Nuestra situación es al inversa de Uruguay o Brasil: tenemos mucha deuda en dólares y poca en pesos. Ese es nuestro talón de Aquiles», explicó.
También Daniel Marx, titular de Quantum Finanzas, señala que se da por supuesto «implícito que las fuentes extraordinarias de financiamiento internacional son financiamiento regular para Argentina: eso es anormal». Marx, quien ocupó el cargo de Secretario de Finanzas, sostuvo que «la deuda estando en bonos es relativamente subordinada», lo que implica que es más susceptible de renegociar en el caso de que el país tuviera peligro de insolvencia.
