El autor de Padre rico, padre pobre insiste en que la clave no está en el precio diario, sino en el deterioro estructural del dólar y la deuda de Estados Unidos. Para él, las criptomonedas, junto con el oro y la plata, son una reserva de valor de largo plazo.
Robert Kiyosaki, autor del clásico de finanzas personales Padre rico, padre pobre, volvió a reafirmar su postura frente a la volatilidad de las criptomonedas: lejos de preocuparle las fuertes oscilaciones de precio, sostiene que Bitcoin y Ethereum deben analizarse con una mirada estratégica y de largo plazo.
En los últimos días, Kiyosaki expresó un renovado interés por Ethereum, la segunda criptomoneda de mayor capitalización, al tiempo que ratificó su convicción de que Bitcoin podría alcanzar una valuación de un millón de dólares en los próximos años o a lo largo de la próxima década. Según explicó en una publicación en la red social X, su estrategia de inversión no está guiada por el análisis técnico de corto plazo, sino por factores estructurales de la economía estadounidense.
En particular, el inversor señaló el crecimiento sostenido de la deuda pública de Estados Unidos y la pérdida de poder adquisitivo del dólar como los principales motivos para seguir acumulando activos alternativos. En esa línea, volvió a manifestar su desconfianza hacia instituciones clave como la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, a las que acusa de estar dirigidas por funcionarios sin una comprensión real del funcionamiento del dinero y la economía.
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El gurú cripto sigue apostando a la moneda digital
A pesar de la inestabilidad reciente en los mercados cripto, Kiyosaki mantiene una estrategia diversificada que combina Bitcoin y Ethereum con oro y plata físicos. De hecho, suele remarcar el rol histórico de los metales preciosos como reserva de valor y define a Bitcoin como una forma de “oro digital”, especialmente en un contexto de expansión monetaria y desconfianza institucional.
La postura del inversor pone el foco en una discusión de fondo: si tiene sentido concentrarse en el gráfico diario cuando, según su visión, el problema es estructural y se extiende por décadas. Para Kiyosaki, no se trata de especular con precios, sino de proteger el patrimonio frente a la inflación, la pérdida de credibilidad del dinero fiduciario y la fragilidad del sistema financiero tradicional.
En ese marco, su mensaje vuelve a resonar entre quienes ven en las criptomonedas y en los activos reales una cobertura frente a la incertidumbre global. Como suele repetir, la discusión no pasa por el precio actual, sino por el valor a largo plazo.
