En los pasillos semivacíos de la Casa Rosada, que entró en modo vacacional, cunde una preocupación ligada al tercer año de gestión. Un período no electoral, pero históricamente decisivo para la suerte de cualquier proyecto de poder.
Si La Libertad Avanza (LLA), con Javier Milei a la cabeza, está jugando el segundo tiempo que Mauricio Macri siempre añoró, la experiencia del expresidente funciona como advertencia: la victoria de medio término puede ser efímera. Aquel 2018 del PRO fue el principio del fin y, acaso por ese recuerdo, Milei abraza el equilibrio fiscal no solo como mantra económico, sino como principio político. En la Casa Rosada repiten que el libertario no transitará el tercer año de Macri porque LLA tiene, a diferencia de los amarillos, las cuentas en orden. Una crisis cambiaria —dicen— se soporta con más herramientas si el frente fiscal está equilibrado.
Aunque la falta de dólares es un ítem bajo monitoreo permanente, más allá de las expresiones grandilocuentes para festejar cada nuevo crédito, lo que asoma hacia 2026 es una piedra de otra índole: el ánimo y la paciencia de la sociedad. Y también el desgaste de un discurso que amenaza con agotarse.
“Los logros de estos dos años, en especial la baja de la inflación, ya no se celebran. La gente empieza a fijarse en lo que falta, en lo no resuelto”, admitía un hombre influyente del Gobierno. Y lo no resuelto no tiene solución en el corto plazo: caída del consumo, crisis industrial —y del empleo—, salarios que no terminan de recomponerse y mayor informalidad laboral.
Milei apuesta a que sea la estabilidad macroeconómica la que, con el tiempo, termine derramando sobre esas variables. El problema es que el modelo privilegia sectores de alto potencial exportador, pero baja capacidad de generación de empleo intensivo.
Bomberos Chubut
@NachoTorresCH
Incendios, un caso testigo
En un enero calmo, el Presidente refuerza un relato binario —nosotros/ellos, buenos/malos— que evita los matices, se recuesta en la agenda internacional y posterga una discusión que empieza a emerger incluso dentro del oficialismo: la necesidad de renovar el discurso para el tercer año y, sobre todo, de mejorar la gestión en áreas sensibles del Estado. Allí aparece uno de los puntos más flojos de LLA: un staff con escasa experiencia en el manejo cotidiano de la administración pública.
Las oficinas vacías de este enero no ayudan. Incluso ministros optaron por el home office, como si se tratara de un call center. “Nunca vi algo así”, comentaba un empleado de planta que atravesó varias gestiones.
A los trámites menores que se traban por falta de firmas se suman cuestiones más graves. El caso testigo es la catástrofe ambiental en Chubut, con incendios fuera de control que ya arrasaron más de 3.500 hectáreas de bosque nativo. Que Ambiente sea una secretaría —y no un ministerio— no solo responde al lema de reducción del gasto, sino que relega la problemática a una estructura que además comparte funciones con Deportes y Turismo, todo bajo la órbita de Daniel Scioli.
Scioli, sin embargo, está lejos de Chubut. Recorre Mar del Plata para intentar mostrar una temporada exitosa, pese a las quejas de los comerciantes. El manejo del fuego depende de Seguridad, lo que explica su corrimiento de escena.
Para colmo, la motosierra redujo recursos clave. La oposición denunció que el Servicio Nacional de Manejo del Fuego contará en 2026 con $20.131 millones: una caída real del 69% respecto de 2023 y del 53,6% frente al año pasado. En Chubut también cuestionan la limitada capacidad de los aviones hidrantes, mientras que la inversión en aeronaves se concentró en Defensa, con la compra de los F-16.
Menos recursos, competencias cruzadas y prioridades estatales orientadas a otros frentes conforman una combinación que colisiona en momentos críticos. Milei enfrenta desafíos que exceden lo discursivo y ponen a prueba su capacidad de gestión.
Quien sí llegó a la Patagonia fue Diego Santilli. Recorre el país no solo para monitorear el trabajo de las brigadas, sino también para blindar la reforma laboral, que aún no tiene los votos asegurados. En Chubut se reunió con Ignacio Torres, con quien habló de los incendios y de la deuda previsional de la Nación con la provincia.
Este lunes visitará Chaco para encontrarse con Leandro Zdero; el martes recibirá en la Casa Rosada al pampeano Sergio Ziliotto; el miércoles volverá al sur y el jueves 15 estará en Mendoza con Alfredo Cornejo. “La reforma va a salir; la duda es cuál”, sintetizaban en Balcarce 50, con especial atención al margen de maniobra que intentarán imponer los gobernadores menos alineados, en particular los de Provincias Unidas.
Las complicaciones se evidencian cuando LLA insiste en narrar hechos corrientes como la aprobación del Presupuesto o el pago de vencimientos en clave de gesta patriótica. Incluso cuando para saldar la deuda u$s3.000 millones de los u$s4.200 abonados provinieron de un REPO con bancos.
En el plano económico, especialistas advierten que el nuevo esquema de bandas atadas a la inflación debutó con calma, pero el interrogante ya no es solo macroeconómico, sino político: cuánto tiempo puede sostenerse la estabilidad sin mejoras perceptibles en la vida cotidiana. “El stock de pesos sigue creciendo sin una demanda privada equivalente. La absorción vía instrumentos del Tesoro sostiene tasas altas, encarece el crédito productivo y no genera una demanda genuina de dinero”, expresaba un economista a este medio. “Con mayor libertad cambiaria, los pesos excedentes se transforman en dólares para ahorro o turismo, aliviando transitoriamente la tenencia de pesos pero aumentando la presión cambiaria”, agregaba.
En ese contexto, indexar el tipo de cambio al IPC —aunque sea con rezago— agrava el cuadro. “En una economía de alto pass-through, la regla convierte inflación pasada en subas futuras del dólar, retroalimenta precios y debilita el ancla cambiaria”, señaló otro especialista.
La luz amarilla está encendida: las demandas iniciales de estabilización y orden fiscal darán paso a otras, con una vara más alta.
delcy rodriguez doland trump
Mientras tanto, el Gobierno intenta capitalizar el escenario internacional. Celebra como propio el acuerdo Mercosur–Unión Europea, se sube al carro de Donald Trump por su ofensiva sobre Venezuela y Milei se prepara para regresar al Foro de Davos, donde buscará consolidarse como referente de la derecha global. Aspira a mostrar un bloque de una decena de países ideológicamente alineados.
Exhibir ese scrum internacional y reforzar su perfil disruptivo en la batalla cultural contra el “socialismo” —un concepto que en su mirada engloba mucho más que lo que dicen los manuales— contrasta con la realidad doméstica. Incluso su visita a Jesús María, prevista en la previa del avión a Davos, está en duda por los conflictos en Córdoba, que tienen en vilo la realización del festival folklórico.
La distancia entre los planes para Suiza y las urgencias en Chubut o Córdoba puede funcionar como una metáfora precisa del arranque del tercer año de Milei en el sillón de Rivadavia: ambición global, gestión local en tensión.
