La exfiscal Viviana Fein se presentó este martes en los tribunales federales de Comodoro Py para prestar declaración indagatoria en la causa que investiga su actuación durante las primeras horas posteriores a la muerte de Alberto Nisman. La ex funcionaria judicial entregó un escrito como descargo y además respondió preguntas de los investigadores, antes de retirarse cerca del mediodía.
Fein rechazó de manera categórica las acusaciones por supuestas irregularidades durante el procedimiento realizado la noche del 18 de enero de 2015, cuando fue hallado muerto el fiscal Alberto Nisman en su departamento del complejo Le Parc, en Puerto Madero. Fein estaba de turno aquella noche. Después de once años, la exfiscal fue citada a indagatoria.
En su presentación, Fein solicitó su sobreseimiento al considerar que se le imputan hechos “que no se encuentran determinados” y que la acusación fiscal se apoya en una “hipótesis conjetural que no tiene ningún sustento fáctico que la respalde”.
“La imputación que se me dirige no es sino la consecuencia de no poder arribar a una determinación precisa de aquello que se investiga”, afirmó.
Y sugirió que se intenta responsabilizarla por las dificultades para cerrar la causa principal al señalar que “pareciera que se pretenda buscar una respuesta a ese fracaso a partir de responsabilizar a aquellos que realizaron la investigación en un primer momento”.
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“No se precisa qué prueba se perdió”
Uno de los ejes centrales del descargo es que, según Fein, el dictamen en su contra no logra explicar concretamente qué evidencia se habría perdido o de qué manera se habría contaminado la escena.
“En ningún lugar se precisa qué prueba o evidencia habría sido perdida o destruida, como así tampoco de qué forma se habría ‘contaminado’ la supuesta escena del crimen”, sostuvo.
La exfiscal cuestionó que se hable de un “inevitable riesgo de que se borren huellas” pero que no se identifique ningún elemento concreto afectado. “No se describe qué pruebas o evidencias podrían haberse borrado o perdido, sino que sólo se conjetura que ello podría haber sucedido”, afirmó.
En esa línea, consideró que existe una contradicción en la acusación: si las supuestas falencias hubieran sido tan graves, no se habría podido dictar el procesamiento en la causa principal. “En caso de haber sido tan ‘letales’ las falencias de la noche del procedimiento no se habría podido arribar a la conclusión hipotética por la que se dictó un auto de procesamiento”, remarcó.
Críticas a la hipótesis categórica del homicidio
Fein también apuntó contra las conclusiones de la pericia de Gendarmería —identificada en la causa como prueba 125— que sostuvo la hipótesis del homicidio.
“Las conclusiones a las que arribó la Gendarmería Nacional contradicen los estudios que realizara tanto el Cuerpo Médico Forense como la Policía Federal”, afirmó, y cuestionó que esas posiciones antagónicas no hayan sido saldadas con un nuevo estudio superador.
“Si el objetivo de la instrucción es la determinación de la verdad, el hecho de que en el mismo expediente coexistan posiciones antagónicas que no terminan de definirse supone una instrucción incompleta”, advirtió.
Además, calificó como “una teoría algo forzada” la idea del “arma amiga”, eje de la hipótesis que sostiene que el homicidio fue simulado como suicidio.
La “contaminación” de la escena del crimen
Respecto de las críticas por la supuesta mala preservación de la escena, Fein respondió que cuando ella llegó al lugar el procedimiento ya había comenzado y que muchas de las decisiones operativas correspondían a las fuerzas de seguridad.
“Al arribar la suscripta al lugar del hecho el procedimiento ya había comenzado”, indicó, y recordó que la delimitación inicial estuvo a cargo de la Prefectura.
También rechazó que se le pueda atribuir responsabilidad por el ingreso de funcionarios políticos y jerárquicos al departamento antes de su llegada. Citó incluso la declaración de un prefecto que reconoció que no pudo impedir el acceso de superiores.
En relación con la cantidad de personas que circularon por el departamento, sostuvo que muchas habían ingresado antes de su intervención y que no se explicó qué daño concreto habrían causado. “No se define qué sería ‘contaminar’ la escena y, mucho menos, de qué forma ello habría ‘impactado’ en la investigación”, afirmó.
Sobre la polémica por la vestimenta utilizada durante el procedimiento, la exfiscal señaló que no es función del Ministerio Público dirigir cuestiones técnicas de criminalística y que, aun así, “si sólo la huella digital del prefecto (…) fue encontrada”, eso demostraría que la escena “estuvo cuidada”.
“Se me exige lo imposible”
En otro tramo fuerte del descargo, Fein sostuvo que la acusación pretende responsabilizarla por tareas técnicas que no eran de su competencia.
“Pareciera que se le exige a la suscripta la realización de todas las tareas del procedimiento, desde tomar la temperatura del cadáver hasta verificar qué personas ingresan y egresan en el perímetro del edificio, pasando por la revisión de la pistola secuestrada y la dirección de todos los profesionales criminalísticos que actuaban, lo que es un absurdo desde todo punto de vista”, escribió.
También recordó que incluso el fiscal general Ricardo Sáenz —identificado con la hipótesis del homicidio— había manifestado en 2015 que no tenía objeciones sobre su actuación.
Pedido de sobreseimiento
En las conclusiones, Fein rechazó haber obstaculizado la investigación y negó haber actuado con “desprecio” por la escena, la base de la acusación del fiscal Eduardo Taiano.
“El problema de este dictamen es que en ningún momento explica de qué forma no se habría preservado la escena y mucho menos cómo habría ello ‘impactado’ en la investigación del suceso”, sostuvo.
Y cerró su descargo con un pedido concreto: “Solicito se dicte mi sobreseimiento en el entendimiento de que se me está imputando una serie de sucesos que no tuvieron lugar”.
Por último, pidió que se produzcan nuevas medidas de prueba y que declaren los funcionarios y peritos que intervinieron aquella noche en el departamento de Puerto Madero.
