El médico policial que asistía partos en centros clandestinos del Circuito Camps falleció en Quilmes con prisión domiciliaria y múltiples condenas por delitos de lesa humanidad.
El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata confirmó este lunes la muerte de Jorge Antonio Bergés, médico policial bonaerense y partícipe clave del terrorismo de Estado, que asistía partos en centros clandestinos de detención. El represor falleció a los 83 años en un sanatorio de Quilmes, mientras cumplía prisión domiciliaria y era juzgado en otra causa.
Bergés se desempeñó en la Dirección General de Investigaciones bajo las órdenes directas de Miguel Osvaldo Etchecolatz durante los años de la dictadura cívico-militar. Su rol fue central en los nacimientos producidos dentro del Circuito Camps, que funcionó en las brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús.
Tal como informó Página/12, el represor acumulaba múltiples condenas, entre ellas la prisión perpetua dictada en marzo del año pasado. Al momento de su muerte, el TOF 1 lo estaba juzgando por el secuestro y los tormentos sufridos por Jorge Julio López en la Comisaría 5°.
Las repercusiones a la muerte de Jorge Antonio Bergés
Tras conocerse la noticia, el organismo Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS) difundió un fuerte mensaje en su cuenta de Instagram:
“Juró cuidar la vida, pero se dedicó a robarla. Condenado a prisión perpetua. Su familia pudo despedirlo. Acá seguimos sin saber dónde están nuestros familiares desaparecidos y nuestras hermanas y hermanos apropiados”.
En la misma publicación agregaron: “Bergés tenía el beneficio del arresto domiciliario y estaba internado. En la foto está al lado del genocida Etchecolatz en un juicio por los crímenes que cometieron. Los dos murieron condenados a prisión perpetua. Se llevaron toda la información que seguimos exigiendo conocer”.
Por su parte, la auxiliar fiscal Ana Oberlin remarcó que el accionar del médico excedió los años del terrorismo de Estado y se proyectó incluso en democracia: “Bergés tuvo una estructura que le permitió apropiarse de los hijos y las hijas de las personas que están desaparecidas, pero, además, continuó utilizando esa misma estructura para el tráfico de niños y de niñas. Eso también marca que estamos hablando de continuidades que exceden los años del terrorismo de Estado”.
La docente y activista por los derechos humanos Teresa Laborde Calvo, nacida durante un traslado forzoso, expresó su indignación tras la muerte del represor. “Murió el ‘obstetra del mal’ sin decirnos dónde están los bebés que se robó”, sostuvo. Y agregó: “Ojalá se pudra en los anales de la historia como la escoria humana que fue”.
El exintegrante de la Policía Bonaerense se llevó consigo información clave sobre el destino de los nietos que las Abuelas de Plaza de Mayo buscan desde hace décadas. Su trayectoria judicial incluyó causas por las apropiaciones de Carmen Gallo Sanz y Pedro Nadal García, además de otros crímenes cometidos en el marco del Circuito Camps.
