Cuando se habla de producción de alimentos, rara vez se piensa en el eslabón invisible que hace posible gran parte de la cosecha: las abejas y el trabajo de los apicultores. Lejos de ser un mero complemento, la polinización dirigida es un factor determinante para la viabilidad, el rendimiento y la calidad de numerosos cultivos.
En el caso de las hortalizas de semilla, como la cebolla y la zanahoria, resulta impensable producir semillas sin la intervención activa de las abejas. Su labor es fundamental y necesaria, ya que sin su acción, la formación de semillas viables se reduce drásticamente, afectando toda la cadena productiva.
En el sector de los frutales, el impacto es igualmente significativo. En especies de pepita (manzano, pera y membrillo) y de carozo (damasco, ciruela y durazno), la presencia de colmenas durante la floración genera incrementos en los rendimientos que oscilan entre el 20% y el 27%, mejorando no solo la cantidad, sino también la uniformidad de la fruta.
Sin embargo, donde la incidencia se vuelve exponencial es en las cucurbitáceas. En el cultivo de zapallo, la polinización con abejas puede aumentar la producción entre un 20% y un 45%. En el melón, este número se dispara hasta alcanzar un incremento del 100% en el rendimiento, duplicando la cosecha gracias a una correcta polinización. Por su parte, en el almendro, la participación de estos insectos polinizadores asegura un aumento productivo que va del 20% al 50%, consolidando la rentabilidad del cultivo.
Pero los beneficios no se detienen en el volumen. La intervención de las abejas no solo aumenta el rendimiento, sino que mejora significativamente la calidad del producto final. Eleva el cuaje de las semillas, empareja el calibre en frutos como el melón y el zapallo, y promueve una homogeneización general del cultivo, reduciendo la merma y aumentando el valor comercial de la cosecha.
En definitiva, invertir en la salud de las colmenas y en el trabajo de los apicultores no es un gasto, es una inversión directa en seguridad y calidad alimentaria.
Por eso, desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria se siguen impulsando acciones para fomentar a nuevos apicultores a introducirse en este área para producir colmenas y hacer la polinización en San Juan. Es un nicho en crecimiento, en el cual se está trabajando para aumentar la cantidad de productores.
